La Discapacidad auditiva se refiere a un término que se utiliza para referirse a los diferentes tipos de pérdida auditiva. Esta discapacidad hace referencia a la disminución o falta en la capacidad para oír con nitidez debido a un problema en algún lugar del órgano de la audición. El déficit puede ser superficial o profundo llegando a la sordera que afecta a cerca de un millón de personas en nuestro país, aunque hay cifras que aproximan a los dos millones el número de individuos que padecen alguna forma de hipoacusia o pérdida parcial de la audición.

 

La discapacidad auditiva no presenta características físicas evidentes y se hace notoria por el uso del audífono y en personas que han adquirido la pérdida auditiva a muy temprana edad, por el tono de voz que en muchos casos es diferente. En estos casos de limitación auditiva, escuchar sonidos como el timbre de la puerta, la alarma de incendios o un grifo mal cerrado son situaciones cotidianas que pueden llegar a convertirse en un problema. Es por ello que romper las barreras de la comunicación es esencial en este tipo de personas que sufren este problema.

“Una sociedad accesible es aquella que no presenta barreras de comunicación para las personas con discapacidad auditiva”, según han asegurado expertos en la materia de la empresa Escucha+ en el Taller ‘Emprendimiento en Soluciones para la pérdida auditiva’, organizado por el Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (CENTAC). En el encuentro han participado Eduardo Palomino, fundador de “Escucha+”; Karina García, audiólga de “Escucha+”, y Rosa Tejerina, gerente de Proyectos en “CENTAC”, como moderadora.

“Una sociedad accesible es aquella que no presenta barreras de comunicación para las personas con discapacidad auditiva”

Según Palomino, “cuando hablamos de sociedad accesible, nos referimos a un banco, un supermercado, un teatro, una escuela, una tienda, un restaurante, un taxi, la consulta del médico, una farmacia o un hotel, y todo lo que en general esté al alcance del cliente y necesite en algún momento dado la comunicación”.

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Se hace necesario adaptar todos los entornos para las personas con problemas de oído.

En la sociedad accesible, en palabras del fundador de Escucha+ “cabe, por tanto, la educación, cultura, ocio, sanidad, turismo, transporte y empleo accesibles”. En cuanto a la sanidad accesible, por ejemplo, ha explicado Palomino, “con la conexión de un simple bucle inductivo en el mostrador de una recepción o en la mesa del facultativo, ya estaremos derribando las principales barreras de comunicación, que en este ámbito pueden dar lugar a equivocaciones como la mala administración de la medicación recetada o la mala comprensión del diagnóstico”. “Si a esto añadimos sistemas de aviso visuales como los paneles informativos junto con una megafonía de calidad, veremos las barreras de comunicación disminuidas en su totalidad”, ha añadido Karina García.

Hay diferentes productos de apoyo que facilitan la vida a las personas con dificultades auditivas, como los amplificadores, los sistemas FM, los lazos inductivos, teléfonos, avisadores, etc; “pero hay mucho desconocimiento sobre su existencia y sus utilidades“, han reconocido los expertos.

En cuanto a la educación accesible, según García, “a través de frecuencia modulada (FM), cada alumno con problemas de audición puede escuchar con claridad a los profesores gracias a un transmisor que porta el profesor, el cual está recogiendo la señal del habla y lo envía a un receptor que lleva el alumno comunicado a sus audífonos o implantes”. Los sistemas FM pueden costar 600 euros y son universales, valen para cualquier modelo de audífono.

Hogar accesible

“Queremos tener acceso a la comunicación plena”, ha asegurado Palomino. Por esa razón, “desde Escucha+ hemos desarrollado diversos dispositivos para eliminar las barreras, como un transmisor de puerta, timbre, iflash, vigila-bebés, transmisor de humos o un despertador completo, entre otros”, ha destacado Karina García.

De esta forma, según Palomino, “el que no se entere cuando llaman a la puerta o por teléfono, dejará de ser un problema”. En el caso de incendio, por ejemplo, “el sistema está dotado para que se alerte de manera constante hasta asegurarse de que el usuario se ha percatado de que corre peligro”, ya que, en opinión de Palomino, “las personas sordas somos completamente vulnerables cuando dormimos y por eso necesitamos todo esto”.

Por último, García ha añadido que “también comercializamos teléfonos adaptados que son modelos que cuentan con mayor amplificación, con teclas más grandes, personalizables y más sofisticados, en general”. Ambos han insistido en que la venta de productos es a través de la web, “por lo que tienen que trabajar 24 horas del día por si algún cliente tiene algún problema”.