Plazos imposibles, jefes exigentes, compañeros abusivos, horas extras no remuneradas, todos estos factores nos pueden conducir a un agotamiento, a un síndrome conocido como “burnout” , es decir a la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido. Pero hay que tener en cuenta también que cuando hablamos de salud mental en el puesto de trabajo, la influencia de la vida en el hogar puede ser determinante.

Entre los principales síntomas figuran el sentimiento de impotencia, y cansancio desde primeras horas de la mañana, anhedonia, es decir, que lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es, en otras palabras, pierde la capacidad de disfrutar. Aún cuando se tiene tiempo, se siente siempre estresado y el trabajo ya no produce incentivos para la persona afectada, se muestra suspicaz y sensible, posiblemente deprimido e insatisfecho. A nivel orgánico puede haber insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas o afecciones en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o digestivos (variaciones en el peso).

Un estudio, llevado a cabo por la universidad de La Concordia y la universidad de Montreal,  publicado en la revista Psiquiatría Social y Epidemiología Psiquiátrica, evaluó a 1.954 empleados de 63 organizaciones diferentes; los datos muestran la multitud de cuestiones que contribuyen a los problemas de salud mental en el puesto de trabajo.

Los problemas de salud mental y el agotamiento en el lugar de trabajo no se producen por sí solos, están profundamente relacionados con el resto de elementos de la vida que suceden en el día a día de una persona y viceversa.

El equipo de investigación entrevistó a los participantes para medir factores como la situación de los padres, ingresos familiares, el entorno social, el género, la edad, la salud física y los niveles de autoestima. Estudiaron estos elementos junto con los factores de estrés que generalmente se observan en el lugar de trabajo, tales como el agotamiento emocional, la imposibilidad de poner en práctica habilidades individuales, las altas exigencias psicológicas, la inseguridad laboral y la carencia de autoridad entre otras.

Resulta que los problemas de salud mental y el agotamiento en el lugar de trabajo no se producen por sí solos, están profundamente relacionados con el resto de elementos de la vida que suceden en el día a día de una persona y viceversa.

El estudio nos muestra que las personas que viven con su pareja, en hogares con niños pequeños, elevados ingresos, con pocos conflictos entre el trabajo y la familia, con un buen equilibrio entre la vida personal y profesional y con acceso a un entorno social adecuado fuera del ambiente de trabajo, tienen menos posibilidades de sufrir estos problemas internos que pueden hacernos dudar de toda nuestra forma de vida en un momento determinado.

Por supuesto, los factores y eventos que ocurren en el propio entorno laboral siguen siendo muy relevantes. En este sentido, se reportaron menos problemas de salud mental cuando los empleados se sienten apoyados en el trabajo, cuando se cumplen sus expectativas profesionales y de reconocimiento por la tarea realizada, y por supuesto, cuando las personas se sienten además seguras en sus puestos. La optimización de las habilidades y aptitudes de los trabajadores, también se asocia con niveles más bajos de depresión, lo que apunta a la importancia que tiene el diseñar tareas que motiven y desafíen a los individuos.

“Este es una llamada a la acción”, dice el autor principal del estudio, Steve Harvey, profesor de administración y decano de la Escuela de Negocios “John Molson” perteneciente a la Universidad Concordia en Canadá “Los investigadores tienen que ampliar su perspectiva, para que puedan obtener una visión completa de la complejidad de los factores que determinan la salud mental de los individuos.”

Para el autor principal Alain Marchand, profesor de la Universidad de Montreal (Escuela de Relaciones Industriales), se trata de adoptar una visión holística. “Para mantener una fuerza laboral verdaderamente saludable, tenemos que buscar fuera de la oficina, en el hogar, en las cosas simples y sencillas de la vida cotidiana; a partir de ahí hemos de tratar de combatir los problemas de salud mental que se puedan identificar en el trabajo”