Eso me pregunto últimamente. No dejo de pensar si estaré rodeada de una especie en extinción, porque la realidad de mi día a día, dista de muchas noticias que leo o de los comentarios que escucho de cómo está el país. Creo que estamos en un país de personas, y hay personas que se esfuerzan y quizá otras no conocen algunos de esos valores con intensidad, otras que ni por asomo, incluso promulgan la ley de mínimo esfuerzo/máximo beneficio, caiga quien caiga, pero ganando yo el máximo posible y cree que es ser inteligente y le hace feliz, además de millonario.

Pese a las generalizaciones y las quejas que se escuchan, por este tema y otros bien sabidos, aún existen valores e integridad. También es necesario dar luz a muchas personas que cada noche se acuestan para seguir esforzándose para mejorar el día siguiente, para ser íntegros con la vida elegida los valores que desean hacer realidad. Para ellos, ahí va este reconocimiento.

Sí, vosotros, que tanto me hacéis aprender, a quien también hoy admiro:

-Funcionarios con horas extras para aburrir para que muchos ancianos no se queden sin lo que precisan, que muchos estudiantes puedan matricularse sin demoras, e incluso que muchos niños puedan salvar sus vidas.

-Padres, y madres de familia que se reparten las agujas del reloj para compatibilizar el trabajo y el cuidado de los hijos, sin desfallecer en su ánimo de mejorar cada día en su trabajo.

shutterstock_198797714-Abuelas que cuidan de los nietos incluso dejando de invertir su tiempo libre en el ocio, que digo, en la salud incluso.

-Viudas con la pensión mínima que aún así apoyáis a más personas necesitadas en las escaleras de vecinos, en los patios, en las tiendas y que no os falta la sonrisa y recordarnos que en la guerra era todo más duro que en la crisis, porque no había ni comida que llevarse a la boca.

-Personas desempleadas que mediante el trueque os ayudáis unas a otras.

-Personas que guardan ropa que ven tirada en la basura sin siquiera estar estrenada, para lavarla y entregarla a quien no tiene.

-Familias que compran el doble de cantidad para llevar la mitad a familiares y vecinos que están en situación de desempleo.

-Amigos que ayudan a llegar donde tu cuerpo no llega a desdoblarse a la misma hora en dos lugares diferentes y con citas inamovibles o que tardarías de nuevo meses en conseguirlas.

-Personas que quieren hacer más y se encuentran limitados en su actual puesto de trabajo, auto-despidiéndose porque allí no se cumplen sus expectativas laborales para desarrollar todo su potencial.

-Gente que quiere avanzar, gente que se ayuda, gente que se quiere, que no te hace sentir soledad en la gran ciudad.

Creo que el humano es capaz de mucho, siempre que encuentre su motivo. Ojalá esta reflexión haga sentir que hay mucho por hacer para no quedarnos en lo mínimo, porque compartir y darse es el secreto de una felicidad que muchos aún ni conocen. Que no decaiga esta especie en extinción tan mágica y a la que agradezco cada esfuerzo en su día a día, porque ellos sí conocen este tipo de felicidad y no se les borra tan fácilmente esa sensación de bienestar. Gracias porque sois más los que no estáis en la prensa, en la tele y en las noticias. Gracias gran círculo de esta maravillosa especie con sello de calidad en ética y valores humanos.

Y tú… ¿de qué gente te rodeas?


Elena Fernández

Elena Fernández

Afrontando retos y con ganas de vivir, contagiada ferozmente por el fascinante mundo del cerebro, se licenció en Psicología, consiguió el DEA y sigue investigando en la tesis doctoral. Emprendedora y socia co-fundadora de N-Acción. Coach y formadora de coaches desde el Master de Coaching, Inteligencia Emocional, Relacional y Ciencia Cognitiva en la Universidad de Alcalá. Con ganas de transmitir en los artículos que comparte en Knowi los beneficios que puedan aportar sus granitos de arena para ser feliz.