Parece una cosa absurda o de poco valor, pero la verdad es que como en todo hay que probarlo, hay que ver en este simple consejo una oportunidad para poner a tu cuidado una planta, una nueva vida, silenciosa pero que sabe transmitir sin duda su “estado de ánimo”, es un reflejo perfecto de tu forma de ser con toda seguridad.

 

Muchos pensaréis que “se nos ha ido la pinza” con este artículo, pero la verdad es que no, que cuando leáis este puñado de párrafos veréis que al menos esta afirmación o recomendación tiene todo el sentido.

Cuidar cualquier planta que por afinidad o gusto os encante tener cerca, en casa, en el ambiente del hogar y la intimidad, aquella que todos procuramos y necesitamos cuando queremos sumergirnos en un ambiente de tranquilidad y reposo, un espacio para nosotros mismos, algo que nunca deberíamos desechar o dejar de lado sino que más bien deberíamos procurar en más de una ocasión, hasta tal punto que deberíamos hacerlo una costumbre, una rutina en nuestras vidas.

La vida en la que cada uno de nosotros nos imbuimos está plagada de situaciones que nos obligan a dar lo mejor de nosotros mismos y en pocos momentos tenemos la oportunidad de dedicar un espacio a nuestra propia intimidad, a reflexionar sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea, a pensar sobre nuestras ilusiones y esperanzas y a dedicar unos instantes a hacer aquello que más nos gusta, leer, escuchar música, pintar, escribir, crear, etc…

En esos momentos una buena compañía nos puede hacer mucho bien, por ejemplo un bonsái, una planta que nos agrade puede ser un compañero perfecto que sin duda nos alegrará la vida y compartirá con nosotros todos esos momentos de intimidad y de introspección hacia sí mismo.

Además de “compañía” nos aportará sin duda otros beneficios derivados de la responsabilidad que supone el correcto cuidado de la planta, de hecho no hay mayor alegría que la responsabilidad de cuidar de un ser vivo y ver en sus diferentes formas de expresión el resultado de nuestro tiempo y afecto.

Si una mascota puede mostrarnos de una forma perceptible sus afectos y sus estados de ánimo, un bonsái o una planta también, la lozanía, el verdor de sus hojas, la fortaleza de sus tallos y ramas, el colorido de sus flores, si las posee, los retoños que produce, etc… son buena prueba de su estado de ánimo y conformidad o disconformidad con el entorno que le rodea.

En definitiva, que cualquier momento es bueno para tomar una decisión de esta naturaleza y pensemos que cuando lo hagamos ha de ser con todas las consecuencias porque lo mismo que nunca debemos abandonar o mal cuidar a una mascota sea la que sea, tampoco debemos hacer lo propio con un ser vivo como puede ser una planta, un pequeño árbol, un bonsái en definitiva.

Nadie ha demostrado, al menos que sepamos, si una planta, un árbol por pequeño que sea sufre, a lo mejor no como nosotros entendemos el sufrimiento, pero seguro que de una forma u otra también lo hacen y desde luego lo que sí está claro es que muestran su estado de la forma en que saben y nosotros somos capaces de percibir y que no es otra que a través del color, la lozanía y la robustez de todos sus componentes.