La piel de los bebés es diferente a la piel de los adultos, por eso debemos cuidarla de una manera especial y totalmente adecuada a sus características: los pequeños tienen una piel mucho más fina, más propensa a alergias e irritaciones y que se seca con mayor facilidad, según nos explican desde Cinfasalud.

 

Cuando nace un pequeño éste llega al mundo recubierto por una fina capa de grasa que recibe el nombre de vérnix caseosa formada por un 80% de agua, un 10% de grasa y otro 10% de proteínas. El objetivo de esta capa, que suele formarse en torno a la semana 20 de embarazo, es el de aislar la piel del bebé de los efectos irritantes y la humedad del líquido amniótico. Cuando el bebe nace, se recomienda no retirar la vérnix por varias razones. Por ejemplo la vérnix ayuda al bebé a mantener su temperatura corporal, lo protege de la deshidratación, nutre su piel y además en cuestión de 2 ó 3 días la propia piel absorberá la vérnix sola.

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El fino vello que suelen tener muchos bebés también sirve para protegerlos. Se forma primero en la cabeza y luego en el resto del cuerpo, y poco a poco va desapareciendo, aunque muchos bebés nacen con parte de ese vello en el cuerpo, vello que irán perdiendo poco a poco en cuestión de semanas.

Una vez que pierden tanto la vénix como el vello, la piel de los bebés queda desprotegida de forma natural por lo que conviene cuidarla al máximo ya que es mucho más sensible que la de los adultos. De hecho es entre un 20 y un 30% más fina que la de un adulto. Esto hace que la superficie de su piel sea mucho más sensible a irritaciones, infecciones, etc. Además, según apuntan desde Cinfasalud, no han desarrollado aún todas las defensas que ayudan a protegerse de determinadas bacterias.

La piel de los bebés, cuando son recién nacidos, aún no tiene desarrollada al 100% su función termoreguladora, por lo que pierde y absorbe agua con gran rapidez, de ahí que sea importante mantenerla siempre bien hidratada. Además su piel tiene una menor capacidad para sintetizar la melanina y por lo general es menos resistente a agresiones externas.

De ahí que sea tan importante prestar especial atención al cuidado de esta parte del cuerpo. El desarrollo completo de la piel del bebé es un proceso que dura varios años. Se establece que hasta los 3 años la “barrera cutánea” que se encarga de defender a los pequeños del frío, el sol, el aire, el viento, etc, no se desarrolla por completo.


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.