“En un país multicolor, nació una abeja bajo el sol…” Así empieza una de las canciones más conocidas de nuestra infancia, banda sonora de una serie cuya protagonista era la abeja Maya. Desde Knowi queremos que las abejas sigan protagonizando esta y muchas otras series y documentales. Este insecto está desapareciendo, y sin él, la vida en la Tierra según la conocemos, también desaparecerá.

Hace unos 20 años un grupo de agricultores franceses llamó la atención por primera vez sobre un extraño fenómeno: el despoblamiento de las colmenas a causa de la desaparición de las abejas, de cuya polinización depende gran parte de la producción mundial de alimentos, ya que las flores y las abejas han evolucionado codo con codo durante millones de años y sin la ayuda de las abejas no todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

shutterstock_38682112Desde que se dio la voz de alarma en Francia pronto se comprobó que el fenómeno era global, al menos en los países con una agricultura muy desarrollada, y un aluvión de investigaciones ha intentado desde entonces determinar las causas, con resultados a menudo dispares o contradictorios. ¿Se debe la muerte de las abejas a los monocultivos o al calentamiento global? ¿Virus, bacterias, hongos, parásitos como el Nosema ceranae? ¿Pesticidas como los neocotinoides, que empezaron a usarse justo hace dos décadas? Aunque parece haber tantas opiniones como expertos en el campo, es posible que todos tengan parte de razón.

Entretanto, el fenómeno no ha hecho más que agravarse. El Laboratorio de Referencia de la UE para la Salud de las Abejas (EURL, en sus siglas inglesas), con sede en Anses, Francia, publicó en abril los resultados del primer programa de vigilancia sobre el despoblamiento de las colmenas en 17 países europeos.

Los datos, que se tomaron en más de 30.000 colmenas durante 2012 y 2013 y examinaron las prácticas agrícolas y los agentes patógenos más dañinos, muestran unos índices de mortalidad invernal muy variables entre países (la horquilla cubre del 3,5% al 33,6%). En general, la situación es más leve en España y otros países mediterráneos (por debajo del 10%) que en el norte del continente (por encima del 20%).

El sector avícola español no está de acuerdo con estos datos y denuncia que la mortandad de abejas en España oscila entre el 20% y el 40%. Una catástrofe ecológica y económica.

Greenpeace alerta que el 70% de los cultivos españoles para consumo humano están en peligro por el declive de abejas y otros insectos polinizadores. Así, podrían desaparecer kiwis, calabazas, melones, sandías, calabacines, manzanas, melocotones o almendras.

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