¿Qué extraña función cumple el gracioso hipo? Que incómodo es que aparezca durante una comida de trabajo, una reunión o simplemente cuando estás solo en casa, ya que molesta.

 

El gran culpable de la incómoda repetición de un ‘¡hip!’ al que le podemos dedicar horas es el diafragma. Sin embargo, esta membrana no nos causa malestar por placer, ya que el hipo suele ser su respuesta a alguna irritación. El diafragma es un tejido músculotendinoso que separa la cavidad torácica de la abdominal y está inervado por los nervios frénicos (hay dos, izquierdo y derecho), cuyas funciones son:

-Motora: inerva al diafragma haciendo posible su contracción. El diafragma es el que se encarga de subir y bajar para que los pulmones puedan inspirar y expirar el aire que necesitamos. Es por ello que cuando sufre algún problema, no nos permite respirar con normalidad y suele provocar cambios en las velocidades y estas contracciones espasmódicas involuntarias del diafragma originan el hipo.

-Sensitiva

-Simpática o autónoma, ya que posee fibras que pertenecen al sistema autónomo.

El ruido que acompaña al hipo proviene de la entrada del aire en la laringe que, al llevar velocidades extrañas para el cuerpo, lo rechaza. La laringe manifiesta la extrañeza mediante la glotis, la abertura superior de la laringe y el órgano de la voz, que se cierra en un acto reflejo y provoca el extraño sonido que da nombre a todo el problema: ‘hip’.

Pero ¿qué es lo que puede irritar al diafragma? En general, siempre se trata de los mismos motivos: comer muy rápido o cantidades muy copiosas o de temperaturas muy diferentes, los nervios, ansiedad u otras emociones fuertes, consumo de tabaco o alcohol, o tener el estómago o la garganta previamente irritados. La mayoría de las veces que tenemos hipo estamos ante un tipo agudo, aunque existen casos más severos, como el hipo persistente o refractario.

El hipo persistente o refractario es aquel que puede mantenerse durante dos días. Este tipo puede tener un origen psicológico, aunque en casos puntuales puede responder a complicaciones más serias, como la neumonía, el alcoholismo, la meningitis o pancreatitis. Aunque afectan a un mínimo de la población, suele darse más en mayores de 50 años.

Para detener un ataque de hipo agudo no existe una forma segura y demostrada, pero existen muchas sugerencias comunes que habremos escuchado en más de una ocasión. Todas llevan a lo mismo, a intentar normalizar la respiración.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.