La celiaquía es un proceso que afecta fundamentalmente a las vellosidades intestinales y supone una intolerancia permanente al gluten, presente en trigo, cebada, centeno y algunas avenas. El único tratamiento es una dieta sin gluten y los productos para celiacos son hasta tres veces más caros que los mismos productos con gluten, por ello los celiacos reclaman unos precios justos.

Las manifestaciones clínicas se caracterizan por dolor abdominal, distensión, gases o indigestión, estreñimiento o diarrea, disminución del apetito (también puede aumentar o permanecer inalterable), náuseas y vómitos, heces fétidas, grasosas o que se pegan al inodoro al vaciarlo, pérdida de peso inexplicable (aunque las personas pueden tener sobrepeso o peso normal), y debido a que el intestino no absorbe algunas vitaminas y otros oligoelementos y minerales aparece la propensión a la formación de hematomas (fragilidad vascular), depresión o ansiedad y fatiga (ritmo del cortisol), retraso en el crecimiento de los niños, pérdida del cabello y prurito o picor en la piel (dermatitis herpetiforme). También las deficiencias nutricionales pueden manifestarse en forma de ausencia de períodos menstruales, úlceras bucales, calambres musculares, dolor articular, sangrado nasal, convulsiones, entumecimiento u hormigueo en manos o pies y estatura corta sin explicación aparente. Los niños con celiaquía pueden manifestar a su vez defectos en el esmalte dental y cambio de color en los dientes, retraso en la pubertad y comportamiento irritable.

El tratamiento de la celiaquía se basa fundamentalmente en la prevención, se deben leer las etiquetas de todos los alimentos y medicamentos con sumo cuidado para verificar las fuentes ocultas de estos ingredientes o sus relacionados. En cualquier caso falta todavía mucho trecho por recorrer para que la totalidad de los productos sean debidamente certificados y calificados, dado que por contaminación cruzada los alimentos pueden contener gluten incluso cuando éste no haya sido colocado a propósito ya que muchos procesos industriales elaboran distintos productos con la misma máquina. En todos los casos la consulta con el especialista es fundamental para obtener el mejor asesoramiento, el mejor pronóstico y la mejor calidad de vida posible.

En cualquier caso el precio de los productos “sin gluten” se hace insostenible para el colectivo sensible al gluten. La Asociación pide a las administraciones ayudas económicas o una bajada del IVA para que los productos sin gluten tengan unos precios justos ya que es el único tratamiento para la enfermedad celiaca actualmente.

La Asociación reivindica la necesidad de que las administraciones se involucren más con este colectivo y ponga definitivamente en marcha las ayudas económicas existentes en la mayor parte de los países de Europa o una reducción del IVA en el precio de dichos productos.

Manuela Márquez, directora de la Asociación denuncia la negativa de poner en marcha dichas ayudas que, sin embargo, en caso de ser funcionarios sí las reciben a través de la institución en la que trabajen: ayuntamientos, ministerios u otros organismos oficiales. Manuela Márquez ha indicado que “si estos organismos tienen concedidas estas ayudas, es porque las consideran justas y necesarias”.

Según datos de la asociación, una dieta sin gluten conlleva un gasto adicional y extraordinario en la alimentación de 122,4 euros al mes, lo cual supone 1.468 euros al año. Este gasto extraordinario se refiere a alimentos básicos como son la harina, el pan, galletas, etc. “Ser celíaco supone un sobrecoste económico muy elevado, además hay que tener en cuenta que la enfermedad, al tener un componente genético, es frecuente que en una familia haya más de un celíaco” ha expresado Márquez.

Precios justos para los productos para celiacos

Los productos para celiacos son hasta tres veces más caros, una dieta sin gluten es el único tratamiento por ello los celiacos reclaman unos precios justos.

La Sensibilidad al Gluten engloba tres patologías: la alergia al gluten, la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca.

Actualmente, la enfermedad celíaca está infradiagnosticada, su prevalencia es más del 1% de la población, debido al bajo conocimiento de las formas de presentación por parte de los profesionales sanitarios.

De esta forma desde la Asociación se demanda “un diagnóstico precoz” ya que, según la responsable de la dicha Asociación “evitaría complicaciones severas tales como anemia, osteoporosis, miopatías, neuropatías, desarrollo de enfermedades autoinmunes, y la complicación más grave que es el linfoma intestinal”. Además, hay que tener en cuenta otras situaciones como el absentismo escolar y laboral existente debido a una enfermedad celíaca sin diagnosticar, que incapacitan al enfermo celíaco en el desarrollo de una vida normalizada.

Los pacientes celíacos sin diagnosticar suponen un alto coste sanitario, ya que, está demostrado que los celíacos adultos tardan una media de 12 años en ser diagnosticados, acuden reiteradamente a médicos de distintas especialidades, son tratados de enfermedades que no padecen hasta que, finalmente, se establece el diagnóstico definitivo” ha dicho Márquez, añadiendo que “la administración no es consciente de esto, si lo fuese invertiría más recursos en aumentar el índice de sospecha de enfermedad celíaca entre los clínicos y procurar un diagnóstico precoz. El ahorro económico sería muy importante”.

La sensibilidad al gluten no celíaca, ha comenzado a diagnosticarse recientemente. Se presenta en aquellas personas con manifestaciones similares a la enfermedad celíaca y, una vez, descartada la celíaca, se instaura una dieta sin gluten y los problemas desaparecen. No existen pruebas específicas para su diagnóstico. Se estima que su prevalencia es de un 10% de la población.