En la lucha para evitar un episodio de muerte súbita de origen cardiaco la prevención es el mejor recurso y el abordaje multidisciplinar es el procedimiento más óptimo. Así lo puso de relieve el Dr. Ramón Brugada, Director del Centro de Genética Cardiovascular del Institut d’Investigació Biomèdica Girona-IdIBGi, en el 36º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) de Bilbao.

 

“En España, hay 40.000 muertes súbitas al año. Si pudiéramos prevenir un tercio, ya sería una gran victoria”, destaca el Dr. Brugada, quien señala a los médicos de Atención Primaria como elementos esenciales para minimizar el impacto de este evento en nuestra sociedad.

El riesgo de enfermedad coronaria disminuye con el control de los factores de riesgo, como la obesidad, los malos hábitos físicos y alimentarios, o el tabaquismo. En este ámbito, “los médicos de Familia son los mejores especialistas”, asegura el Dr. Brugada. “Su proximidad al paciente y, sobre todo, su capacidad de valorarlo de forma integral les hace el eslabón principal de este proceso”.

La muerte súbita cardíaca puede acontecer en cualquier instante, sin previo aviso. La detección precoz de una posible predisposición a muerte súbita es determinante para su prevención.

La muerte súbita cardíaca puede acontecer en cualquier instante, sin previo aviso. La detección precoz de una posible predisposición a muerte súbita es determinante para su prevención. “Este esfuerzo requiere un abordaje multidisciplinar, desde diferentes ámbitos médicos y sociales, para reducir el riesgo, abortar la arritmia si sucede e identificar a los familiares en riesgo antes de un evento fatídico en los casos genéticos”, aconseja Ramón Brugada, quien augura un aumento exponencial del número de casos en nuestro país en los próximos años, sobre todo “debido a la generalización de malos hábitos de vida en los niños, que nos predicen para el futuro más enfermedad coronaria y más muerte súbita a unas edades más jóvenes”.

Los seis “mandamientos” de la prevención

Para tratar de reducir el número de casos de muerte súbita cardiaca, el Dr. Brugada alude a seis consejos fundamentales:

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Llevar una alimentación sana y enseñar a los pequeños hábitos de vida saludables es fundamental para ayudar a prevenir la muerte súbita.

1. Mejorar los hábitos de salud. La prevención de la muerte súbita cardiaca debe incidir en la prevención de la enfermedad coronaria (que es la causante del 80% de las muertes súbitas cardíacas). Siendo esta una enfermedad progresiva, que comienza desde la infancia, es imprescindible actuar cuanto antes, interviniendo sobre la obesidad infantil y la disminución de la actividad física. Ya en población adulta, la recomendación pasa también por una comida más sana y un aumento de la actividad física (caminar media hora todos los días), así como dejar de fumar, controlar la presión, el peso, el colesterol y la diabetes.

2. Hacer un buen cribado a nuestros jóvenes deportistas. El niño debe hacer deporte, siempre, y lo tiene que hacer con la seguridad de que no tendrá problemas de salud. Las fichas federativas requieren que el niño haga una valoración médica para tener el visto bueno para hacer deporte, pero este reconocimiento médico ha sido a menudo un mero trámite burocrático. La mayoría de los niños están bien, hacen deporte y no les pasa nada; pero puede haber uno, sólo uno, que tenga un problema que requiera una evaluación más exhaustiva, e incluso que tenga que dejar el deporte por un riesgo de muerte súbita. Por este solo caso, indica el Dr. Brugada, “ya merece la pena hacer una evaluación médica bien hecha a todos”, lo que significa “un examen y una historia clínica, así como efectuar un electrocardiograma”.

3. La evaluación médica regular en los deportistas crónicos. Se han puesto de moda las pruebas de resistencia: las duatlones, las triatlones, los maratones y las “ultramaratones”. Los deportistas suelen ignorar la necesidad de un seguimiento médico, creyendo que su condición física y la práctica deportiva les protegen de la enfermedad cardiovascular. Pero, según alerta el especialista catalán, “practicar deporte es bueno, pero poner el cuerpo y el corazón al límite tiene unos riesgos”; según añade, “que uno aguante un maratón no quiere decir que esté sano y que no esté desarrollando ningún problema”. Por eso, sentencia, “el seguimiento médico debe formar parte de la rutina del deportista”.

4. La evaluación médica del deportista reincidente. Es habitual que muchas personas, sobre todo como promesa de principio de año, intenten recuperar la actividad física después de mucho tiempo de sedentarismo. Y, algunos de ellos, sufrirán un infarto. “Si en los últimos 20 años no ha habido sobreesfuerzo, seguramente el corazón no ha dado ningún aviso, pero la enfermedad está ahí. Antes de subir a la bicicleta recién comprada, se debe hacer una valoración médica para garantizar que el corazón está listo para aguantar el esfuerzo”, recomienda el Dr. Brugada.

Las muertes súbitas sin causa coronaria (sobre todo en jóvenes), tienen muchas posibilidades de que sean de tipo genético. Es importante controlar a todos los miembros de la familia.

5. La valoración de la familia cuando ha habido una muerte súbita inexplicada. En la enfermedad coronaria juega un papel clave el estilo de vida y un pequeño papel la herencia. Sin embargo, las muertes súbitas sin causa coronaria (sobre todo en jóvenes), tienen muchas posibilidades de que sean de tipo genético. Enfermedades como las de la pared del corazón (miocardiopatías) y las puramente eléctricas (que causan el 20% de las muertes súbitas cardíacas) son hereditarias y, por lo tanto, pueden estar presentes en otros miembros de la familia. Estas personas, aclara el Dr. Brugada, “pueden estar en riesgo también de sufrir una muerte súbita y, por ello, hay que ir al médico cuando ha habido una muerte súbita de un familiar joven”.

6. Cuando todas las predicciones han fallado: la desfibrilación pública. No siempre se puede predecir una muerte súbita. Actualmente, las posibilidades de que una persona sobreviva una muerte súbita en la calle, y salga viva del hospital, es de un 4%. El problema radica en que sólo hay 10 minutos para actuar, para devolver el corazón a ritmo normal. “Esto sólo es posible si se tiene la fortuna que haya un desfibrilador cerca, que permita ganar tiempo para que llegue la ambulancia”, afirma el Dr. Brugada. Por eso, destaca, “la utilización de los desfibriladores por parte de la gente de la calle es clave para salvar vidas”.