Como parte de los esfuerzos de la Comisión Europea por ayudar a prevenir la obesidad infantil, su servicio científico interno, el Centro Común de Investigación (JRC), ha publicado un informe en el que se abordan por primera vez en su integridad las políticas alimentarias escolares aplicadas en Europa.

En palabras del Comisario europeo de Salud, Tonio Borg, «Las escuelas pueden ayudarnos considerablemente en nuestro objetivo de que los niños adopten hábitos alimentarios saludables que les permitan crecer con buena salud, rendir adecuadamente en la escuela y desarrollar todo su potencial personal. Esta primera evaluación de las políticas alimentarias escolares constituye por ello una importante contribución a nuestra lucha contra la obesidad infantil».

«Casi uno de cada tres niños en Europa sufre de sobrepeso o de obesidad infantil y corre por esta causa el riesgo de desarrollar una serie de enfermedades que, sin embargo, podrían prevenirse,incluida la diabetes de tipo 2» Afirmó Tonio Borg.

En igual sentido, Máire Geoghegan-Quinn, Comisaria responsable de Investigación, Innovación y Ciencia, añade que «este informe aporta una buena base para que los políticos, educadores y científicos europeos investiguen las posibles relaciones entre la salud pública y las políticas alimentarias de las escuelas y para que evalúen el nivel de efectividad conseguido en la promoción de unos hábitos alimentarios saludables».

¿Qué políticas son adecuadas desde las escuelas en la lucha contra la obesidad infantil?

obesidad infantil

Desde las escuelas se debe educar y promover una alimentación saludable entre los estudiantes, jugando un papel fundamental en la lucha contra la obesidad infantil

Más del 90 % de las políticas estudiadas incorporan normas alimentarias para garantizar unos menús equilibrados. A esas políticas las siguen en importancia las directrices sobre el tamaño de las porciones (76 %) y las normas sobre nutrientes para el almuerzo (65 %).

Son muy frecuentes (65-82 %) las restricciones o recomendaciones referentes a la disponibilidad de bebidas, y la mayoría de ellas aboga por un acceso (gratuito) a agua natural potable y limita o prohíbe específicamente los refrescos (azucarados).

Mejorar la nutrición infantil, promover a través de la enseñanza dietas y hábitos de vida saludables y reducir además de prevenir la obesidad infantil constituyen objetivos prioritarios de carácter general que comparte la mayoría de los países.

La mayor parte de las políticas restringen las golosinas y los snacks o aperitivos salados, permitiéndolos solo ocasionalmente o prohibiéndolos por completo.

El 59 % de las políticas exige o recomienda la medición de los resultados de las políticas alimentarias escolares. Los resultados que se cuantifican más a menudo son los referentes a la oferta de alimentos en las escuelas y al porcentaje de niños que almuerzan en ellas.

La ingesta de calorías y la ingesta de grasa son los parámetros que figuran con más frecuencia en las normas en materia de energía/nutrientes aplicables al almuerzo (presentes, respectivamente, en el 65 % y en el 56 % de las políticas).

Las máquinas expendedoras se someten a restricciones en cerca de la mitad de los países estudiados. Tales restricciones van desde las que recomiendan una opción de productos más saludables en las máquinas, hasta las que prohíben estas completamente en los centros escolares, pasando por las que se limitan a prohibir la venta en ellas de productos poco saludables.

Constituye también una práctica común la imposición de limitaciones a la comercialización de alimentos poco saludables.

La cartografía de las políticas alimentarias escolares se ha efectuado con la ayuda del Grupo de Alto Nivel sobre Alimentación y Actividad Física de la UE para que sirva de apoyo a la Estrategia europea de 2007 sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad, así como al Plan de Acción de la UE contra la Obesidad Infantil 2014-2020.

El informe completo lo podéis ver en este enlace.