Complementos vitamínicos, alimentos funcionales, nutracéuticos… Los productos naturales se encuentran en el punto de mira, y se debate sobre hasta qué punto se puede confiar en su eficacia, e incluso en su inocuidad. 

La preocupación sobre los efectos adversos del consumo habitual de complementos dietéticos o nutracéuticos, comercializados en la mayoría de casos sin ningún control,  ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Puesto que son considerados como alimentos, para su comercialización sólo se exige el cumplimiento de unas determinadas condiciones de fabricación. Sin embargo, desde la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) se está persiguiendo cada vez más la indicación de propiedades saludables en el etiquetado de estos alimentos, cuando sus beneficios no han sido demostrados científicamente.

Por supuesto, no es necesario que los “supuestos beneficios para nuestra salud” estén estrictamente escritos en la etiqueta, los mensajes subliminales en este tipo de productos también son ilegales.

Seguramente habréis visto a menudo en el supermercado, en la cada vez más común zona de “productos naturales”, envases con imágenes de glóbulos rojos de fondo en productos que “supuestamente” mejoran la circulación arterial, o un cerebro y una bombilla en complementos vitamínicos dirigidos a estudiantes en época de exámenes.

De acuerdo a la legislación europea, para poder incluir en el envase de un alimento una reivindicación de salud, se debe haber demostrado científicamente la relación entre la ingestión del producto y la mejora en nuestra salud. Para llegar a esta conclusión, en algunos casos deben realizarse estudios clínicos equivalentes a los necesarios para llevar un fármaco al mercado, por lo que son pocas las empresas que se deciden a embarcarse en semejante reto. Además, una vez se considera demostrada una propiedad saludable para un nutriente, todos sus competidores podrán comercializarlo indicando en la etiqueta sus beneficios.

En cualquier caso, exista o no evidencia científica, la gran influencia de nuestros hábitos alimenticios sobre la salud es indudable, y el hecho de incluir unos u otros alimentos en nuestra dieta puede sin duda tener repercusiones importantes sobre nuestro organismo, tanto para bien como para mal.

Un ejemplo de este segundo caso, es la polémica generada por la Dieta Dukan, que incluso llevó a su creador a ser expulsado del Colegio de Médicos francés a principios de este año.

El motivo de su expulsión fue justamente la prescripción de la famosa dieta adelgazante, que numerosas asociaciones de nutricionistas han criticado por basar su eficacia en la movilización de las reservas de energía del organismo, lo que a la larga puede provocar una peligrosa sobrecarga y tener efectos negativos sobre la salud. Este hecho fue demostrado por un grupo de investigación español, que observó una mayor predisposición a sufrir problemas renales en ratas alimentadas con una dieta hiperproteica, como lo es la dieta Dukan.


Eva Martín

Eva Martín

Bióloga de bata que sin saber muy bien cómo, ha cambiado la bata por la libreta y el ordenador. Le gusta viajar y coquetear con diferentes deportes en tierra y agua. Ahora 100% implicada en su propio proyecto perso-profesional: Kinrel