A todos nos gusta lucir un tono bronceado en verano, pero hay que ser consciente del peligro que supone exponerse al sol sin hacerlo con todas las precauciones necesarias.  Myriam Yébenes, directora del Instituto de Belleza y Medicina Estética, una de las mejores especialistas en belleza de España, ofrece consejos de belleza para que este verano podamos tomar el sol pero con ciertas precauciones.

 

Los consejos que nos ofrece Myriam son para el antes, el durante y el después, para que podamos lucir un moreno saludable, luminoso, sin manchas y sin poner en riesgo nuestra salud.

El antes…

· Para conseguir un bronceado más uniforme y duradero es recomendable aplicar un exfoliante y mascarilla de cara y cuerpo en casa, también podemos realizar un tratamiento de belleza para evitar la aparición de manchas y arrugas.

· Aumenta la ingesta de alimentos ricos en betacarotenos y de frutas y verduras con vitaminas A, C y E, que funcionan como antioxidantes, cuidando y protegiendo la belleza de la piel.

· Hay ciertas ocasiones en las que debemos evitar la exposición solar, tales como:

• Cuando tenemos algún hematoma, ya sea por un tratamiento de medicina estética o por un golpe.

• Si se ha llevado a cabo un tratamiento con láser o con luz, entre quince días a un mes.

• Después de realizarse un tratamiento de inyecciones, como vitaminas o ácido hialurónico.

• Si se han explotado granitos o tras la realización de una extracción en un centro, ya que pueden quedar marcas que luego son muy complicadas de eliminar.

• Los días posteriores a la depilación con cera caliente.

Nunca hay que perfumarse la piel antes de la exposición al sol ya que pueden salir manchas, sobre todo en el cuello, donde se suele aplicar el perfume. Esta es una de las zonas más olvidadas a la hora de utilizar protector solar.

• Hay que tener precaución si se toman medicamentos fotosensibles. Pueden propiciar la aparición de manchas. Las mujeres además tienen que tener un cuidado especial si están tomando la píldora anticonceptiva o si están embarazadas.

El durante…

· Utilizar protección solar: aunque no estemos en la playa hay que introducirla en la rutina diaria siempre que sea un día soleado y aplicarla al salir de casa para ir al trabajo o dar un paseo. En función del clima, es recomendable utilizar entre un factor 15 y un 30 pero lo importante es la repetición en su aplicación. Las protecciones más altas obstruyen mucho los poros. Además evita la exposición al solar en las horas centrales del día y utiliza sombrero y sombrilla para protegerte.

· Para que la piel no sufra y evitar su envejecimiento, es vital retirar los excesos de sal o cloro tras darnos un baño con agua termal. Tras retirar esos excesos debemos volver a aplicar la protección solar.

· Aplicar protección media hora antes de salir de casa y especial precaución con los cristales del coche o si estamos junto a ventanas ya que filtran y reflejan los rayos solares y aumentan las manchas hormonales.

El después…

· Para reparar el daño solar recibido podemos aplicar mascarillas hidratantes y de este modo restaurar los niveles de agua y calmar la piel.

Yébenes señala que la exposición moderada al sol es necesaria para que la piel sintetice la vitamina D, imprescindible para fijar el calcio en los huesos. Además, indica que el sol favorece la producción de serotonina, la hormona de la felicidad, proporcionando un bonito color dorado en la piel.

Pero hay que tener precaución, ya que el sol es el factor que más envejece la piel. Una exposición inadecuada, junto con el mal uso que se hace de la protección solar, es responsable de la aparición de arrugas, flacidez, falta de elasticidad… en general, del envejecimiento prematuro.