No cabe ninguna duda que la utilización de fotoprotectores es muy importante especialmente en las épocas estivales donde la radiación ultravioleta es más elevada. No es motivo de este artículo el insistir en la importancia de la protección adecuada frente al sol, ya que es evidente que el melanoma, las lesiones solares y el envejecimiento de la piel son temas que preocupan a dermatólogos y expertos.

En esta ocasión nos hacemos eco de la importancia del cuidado del medioambiente y su relación con nuestra salud aprovechando una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha analizado el efecto de los protectores solares sobre el medio una vez liberados al mar. El estudio, publicado en la revista “Environmental Science and Technology”, recoge la potencialidad tóxica de estos productos para la vida marina.

Europa ocupa el primer puesto como destino turístico mundial, y las costas del Mediterráneo son las preferidas por los visitantes. España marcó en 2013 un record histórico de viajeros extranjeros con 60,6 millones de turistas (un 5,6% más que en 2012), según datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. “Las cremas solares son una solución eficiente ante los daños que provoca la radiación ultravioleta sobre la piel. Sin embargo, parte de estos cosméticos son liberados al mar durante el baño, reaccionan con la radiación ultravioleta de la luz solar y generan un fuerte agente oxidante, el peróxido de hidrógeno, que resulta dañino para las microalgas marinas”, explica el investigador del CSIC Antonio Tovar, del Instituto de Ciencias Marinas De Andalucía.

El estudio se ha llevado a cabo a través de experimentos en laboratorio y medidas en las aguas de una playa mediterránea. “En base a los análisis químicos realizados, el consumo medio de cremas solares por bañista y los datos turísticos locales, se estima, de manera conservadora, que durante un día de verano en una playa de Mallorca se pueden verter al mar 4 kg de nanopartículas de dióxido de Titanio procedentes de los protectores”, señala David Sánchez, investigador del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. “Como apunta nuestro trabajo, la liberación de compuestos que se produce podría tener importantes consecuencias ecológicas en las zonas costeras”, añaden los científicos.

En el trabajo se plantea la necesidad de que se lleven a cabo esfuerzos coordinados entre la industria cosmética y los científicos para obtener un equilibrio que garantice salud y uso sostenible del medio ambiente.

En este contexto de cuidado medioambiental, los protectores solares biodegradables deberían ser imprescindibles y su disponibilidad en el mercado mayor, de hecho algunos destinos exóticos y protegidos ya exigen su uso; sin embargo, el encontrar este tipo de artículos en el mercado no es sencillo, es gratificante comprobar que “Taller Amapola”, una firma española y ecológica certificada, ha creado una línea de fotoprotectores biodegradables que contribuye sin duda a paliar este creciente y grave problema.

Un apunte final, este tipo de protectores solares deberían ser nuestro compañero de viaje y aliado no solo en el caso de acudir a destinos exóticos paradisíacos, sino también cuando visitamos cualquier playa de nuestras costas.


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.