Ya está aquí y ha venido para quedarse. Hasta mediados de julio el Mundial de Brasil nos acompañará día a día en nuestras conversaciones con amigos, compañeros de trabajo, familiares… Si no hablas del Mundial, te quedas fuera.

Al igual que si no participas en las famosas “porras” que según se va acercando tan ansiada cita futbolística, empiezan a aparecer cual setas en otoño. ¿Te atreves a no rellenar la porra del trabajo? ¿O la de tus amigos? La respuesta es no…y aunque tú no tengas ni idea de quién juega en Uruguay o de si Diego Costa se llevará algo de placenta de yegua en un tupper, coges el teléfono y preguntas a tu padre, pareja, conocido…lo que sea con tal de participar.

Y no lo critico, es más, yo participo en cuatro porras. Mi mesa está empapelada de pronósticos, pichichis, alineaciones…y llevo invertidos unos 50 euros de los cuales recuperaré, aproximadamente, CERO. Pero, ¿y lo divertido que es? El problema empieza cuando de la diversión se pasa a la codicia, y el rellenar porras y hacer apuestas deportivas cruza la línea del divertimento a la búsqueda de dinero fácil y de ahí a la adicción.

La crisis también está bastante relacionada con el aumento en la cifra de adictos a este tipo de apuestas. Ante la desesperación económica se tiende a recurrir a esta vía de escape. Se empieza con cantidades pequeñas y apuestas seguras  y va elevando su dependencia hasta perder el control.  Un gran problema es la aceptación que hay por parte de la sociedad, ya que nos parece una aberración que un chaval eche 20 céntimos a una tragaperras, mientras que apreciamos casi como normal que en el terminal de al lado otro joven apueste cinco euros a un partido de fútbol y ambas son igual de dañinas.

Las carteras de los jóvenes cada vez están más pobladas con los resguardos de apuestas deportivas. Tan solo hace falta entrar en cualquier bar que disponga de un terminal de apuestas instalado para encontrar durante el fin de semana a cuadrillas de jóvenes que lo rodean. Si en un principio la emoción del partido de tu equipo es la que te lleva a apostar por él, ahora la tendencia varía y se apuesta en un partido cualquiera para tener la emoción de ganar y crear un interés que te invite a verlo. Además, la posibilidad que dan las apuestas por internet es que están habilitadas las 24 horas del día los 365 días al año y solo con una aplicación en el móvil o desde casa puedes acceder a ellas.

Cada vez hay más opciones para apostar en eventos deportivos y, peligrosamente, la cifra de adictos a esta modalidad de juegos de azar está aumentando en una proporción similar año tras año. Desde el primer momento que notes que algo se te está yendo de las manos, pide ayuda.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.