La nevera puede ser nuestra gran aliada o nuestra causa de múltiples “dolores de cabeza” por las consecuencias que puede acarrear su frecuentación para calmar nuestra ansiedad, preocupaciones o por qué no incluso el aburrimiento.

Desde que se pensó en que el frío podía conservar los alimentos allá por el siglo pasado, la evolución de este electrodoméstico ha sido exponencial, como ocurre con la tecnología en general. Hemos pasado de las “fresqueras” de los pueblos cuando no existía este “utensilio” doméstico, a las neveras que precisaban barras de hielo para conservar los alimentos y bebidas, por cierto, que en aquel entonces había una industria floreciente de reparto y venta de ese bien tan necesario.

A partir de ahí y hasta nuestros días muchas cosas han cambiado, entre ellas que tenemos ya incluso frigoríficos “domotizados”, programables y controlables a través de nuestros “smartphones” e incluso la propia “u-health” o salud ubícua, de la cual hemos hablado ya en Knowi a tenor de las TIC o tecnologías de la información y la comunicación vinculadas a la salud, tiene sus miras puestas en este bien y complemento doméstico imprescindible, de tal forma que en el futuro será común que el propio electrodoméstico te avise de aspectos como calorías, alimentos precisos según tu rango de dieta, etc…

En cualquier caso no es objeto de este artículo profundizar en su evolución, sino más bien, sea como sea el dispositivo, hacer un uso adecuado de él, haciéndolo nuestro aliado y no nuestro enemigo repleto de tentaciones.

Para evitar todas las consecuencias de una alimentación poco saludable, desde Knowi os aportamos algunos sencillos consejos:

-Tener una rutina en nuestra dieta bien estructurada y saludable, teniendo en cuenta las normas básicas ajustadas a las demandas energéticas de cada momento del día, y que resume a “groso modo” el dicho popular de “desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”, eso sí con alimentos apropiados a cada momento y contemplando las normas básicas de equilibrio respecto de los principios esenciales: Hidratos de carbono, proteínas y grasas, así como vitaminas, minerales y oligoelementos en general.

 

shutterstock_176872388-Entre las comidas principales hacer uso de la fruta como complemento, estando especialmente indicadas las frutas de temporada, nos aportarán hidratos de carbono fácilmente asimilables y fibra, lo cual nos ayudará a tener la sensación de plenitud, calmarán nuestro apetito y nos aportarán elementos saludables en todos los sentidos.

-Huir de las visitas frecuentes a la nevera en busca de aquellos productos que generan compulsión por su alto contenido en glucosa y que además pueden ir acompañados de elementos grasos como mantequillas de origen animal, etc… nos referimos a los “dulces de repostería”, a la bollería, a los alimentos con alto contenido en harinas y grasas que aúnan en su elaboración otros alimentos como embutidos, los cuales por cierto hemos de tener en cuenta que en algunos casos tienen un alto contenido en grasas saturadas.

-Desde luego que el congelador con toda la paquetería y envases repletos de precocinados y nos referimos especialmente a los fritos, deben estar alejados de nuestras compulsiones en esas horas fuera de las comidas.

-Un punto a tener en cuenta son todas las bebidas estimulantes como el café, té, refrescos con cafeína, etc… que pueden estimular el apetito una vez ingeridas.

-Por último dos advertencias que pueden tener alguna relación con nuestra nevera, ojo con las calorías vacías aportadas por los alcoholes, especialmente los de alta gradación y con las golosinas en general.

Y recordad, la perfección no existe en nada, pero podemos aproximarnos a ella en nuestra alimentación y una buena medida además de la prudencia es la de la sustitución, es decir sustituir nuestras pulsiones alimenticias poco saludables, es decir las que generan aquellos alimentos que más nos engordan por otros muy saludables, en ese sentido insistimos que la fruta es una buena alternativa.

Sabemos que es complicado, que no es fácil, que es diferente “predicar que dar trigo” como dice el refrán, pero si al final lo conseguimos y a ello le añadimos una rutina de ejercicio todos los días, desde luego que estaremos previniendo problemas que pueden “amargarnos, al menos un poco, la vida”. Disfrutemos del cuidado de nuestra salud y evitaremos preocuparnos por el mal uso de ella.