Y de cañas, no hay mejor ambiente para el debate, salió este tema…el autoengaño…cuesta reconocerlo, pero ¿somos mentirosos compulsivos? Y no para con los demás, sino con nosotros mismos. No, no empieces a menear la cabeza de lado a lado sin antes ser crítico contigo mismo y plantéatelo.

Y es que un estudio muestra que las personas que se valoran mejor a sí mismas reciben una mayor valoración de los demás, independientemente de su capacidad real. Numerosos estudios han mostrado que los seres humanos tenemos dificultades para evaluar nuestras propias capacidades y, desde hace tiempo, los investigadores tratan de comprender qué ventajas puede ofrecer este rasgo, aparentemente negativo, pero que es muy frecuente.

Robert Trivers en “La insensatez de los necios. La lógica del engaño y el autoengaño en la vida humana”, como biólogo, se pregunta cuál es la función evolutiva del autoengaño: ¿por qué un mecanismo mental que nos oculta la realidad ha pervivido a lo largo del tiempo en la especie? En contra de la tesis psicologista, que propone que el autoengaño está al servicio de sentirnos bien o ser más felices, Trivers defiende que el autoengaño es un recurso que nos permite mentir mejor a los demás. Y esta teoría es la que ahora mismo está más en auge.

¿Por qué un mecanismo mental que nos oculta la realidad ha pervivido a lo largo del tiempo en la especie?

Un grupo de investigadores de varias universidades británicas ha tratado de poner a prueba esa hipótesis y han observado que las personas que sobrevaloran su propia habilidad para llevar a cabo una tarea también son sobrevaloradas por otras personas. Para el estudio los autores escogieron un grupo de estudiantes al principio de curso en la universidad. Estos individuos se reunían para un curso de tutorías antes de comenzar las clases. En ese entorno, estas personas que no se conocían entre ellas, interactuaban libremente y formaban su opinión sobre la capacidad de los demás en las diferentes asignaturas que iban a cursar. Después, se les pidió que evaluasen a los demás, dando una nota y una posición en un ranking de alumnos de la clase y que hiciesen lo mismo con ellos mismos. Se observó que los individuos que se pusieron una nota más elevada a sí mismos también recibieron una valoración superior de los demás, independientemente de su rendimiento real. En este sentido, los autores vieron una importante correlación entre los niveles de autoengaño y la capacidad para engañar a los demás.

El experimento se repitió seis semanas más tarde, cuando los alumnos ya se conocían mejor entre sí, y fue sorprendente observar que la correlación entre el autoengaño y el engaño a los demás permanecía presente.

shutterstock_122602513Para entender el autoengaño a nivel social, no hace falta hablar de nacionalismos o de extremismos religiosos. Basta con sacar el tema de Nesquik o Cola-Cao. Si tú eres de los que tomas Nesquik sabrás que somos de una estirpe superior …evidentemente estoy bromeando, pero es un pequeño ejemplo en el que ya se observa la polarización entre los vínculos intragrupales y extragrupales que nos lleva a autoengañarnos respecto de las cualidades de nuestro grupo. Por ello somos propensos a generalizar las malas cualidades de alguien que integra al grupo diferente al nuestro.

También hay autoengaño en cuanto a la ética. Nos consideramos superiores moralmente.  Nada mejor para comprobarlo que las relaciones de pareja y el doble rasero que acostumbramos a aplicar en cuestiones de celos. Juzgamos con más rigor a los demás, aunque las infracciones sean las mismas.

Y es que somos así…somos expertos en política internacional cuando vemos las noticias, eruditos en macroeconomía al encontrarnos con un conocido en la cola del supermercado y consejeros matrimoniales cuando nos llama nuestra amigo del alma porque la acaba de tener con su pareja. Pero si la evolución nos ha hecho así, ¿mejor seguir así o luchar por cambiar? Abrimos el debate.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.