¡Verano! Despiertas y hace una temperatura estupenda, el sol brilla en lo alto y ni se te pasa por la cabeza cogerte una chaquetita (a no ser que seas del norte, que vives con ella todo el año). Pero en el momento en el que coges el transporte público o llegas a la oficina con el aire acondicionado a pleno rendimiento te das cuenta… “el resfriado veraniego me ha pillado”.

Y es que el resfriado veraniego es el peor, sobre todo en las personas mayores, que pueden llegar de pasar un invierno complicado y lo cogen con un sistema inmunológico deprimido, con lo que puede ser el más peligroso. Las diferencias térmicas son su principal causa. Aunque durante el día la temperatura sea elevada por la noche siempre va a descender y tenemos que tenerlo previsto y recurrir a la ropa adecuada tanto si vamos a estar fuera de casa como si ese descenso nos pilla ya descansando.

También tenemos que tener muy en cuenta que a lo largo del día los cambios de temperatura se producen constantemente, siendo, sin duda los grandes aliados del resfriado veraniego. En el metro, en el bus, una calle con corrientes, en el supermercado, en el cine… Los expertos recomiendan que la diferencia entre el exterior y el interior (del hogar o la oficina) no supere los 10 grados, así que dependerá de vuestra ciudad, pero lo recomendable suele oscilar entre los 23 y los 26 grados, aunque lo recomendable no es siempre lo que nos encontramos y es que las cosas como son, trabajar a 26 grados tampoco es fácil. Así que si nos tiramos ocho horas en la oficina a unos 23 grados y cuando salimos aún hay 30 en la calle, nuestro cuerpo lo notará. Por lo que lo de llevar una pañuelo o una chaqueta, incluso dejarlo en la oficina, es más que recomendable.

Tos, mucosidad, escalofríos, dolor de cabeza, de garganta…los síntomas del resfriado veraniego son de sobra conocidos, pero se llevan peor precisamente por la temperatura exterior y también porque hay más opciones de ocio a las que tendremos que renunciar mientras el dichoso resfriado veraniego nos “invada”. Así que aquí os dejamos algunos remedios caseros para libraros cuanto antes de estos molestos catarros. Porque con los resfriados, como con todo, cuánto antes comencemos a tratarlos, antes nos libraremos de ellos.

Consejos contra el catarro veraniego:

  • Sopa de pollo. La de toda la vida. Además de estar buenísima nos ayudará porque lubrica la garganta y así alivia la irritación y la congestión.
  • Miel. En Knowi somos “pro-miel” totalmente, es una especie de antibiótico natural que nos dará energía, nos ayudará a calmar la tos, y a facilitar la expulsión de las flemas.
  • Vahos de eucaliptus. Para respirar mejor podemos hacer aspiraciones de vahos de eucaliptus. Para ello llenamos una olla con agua y ponemos a hervir las hojas de eucalipto para después aspirarlas.
  • Té caliente y limón. El limón ayudará a limpiar y las infusiones calientes proporcionan un alivio casi inmediato al flujo nasal
  • Descanso. Es básico y fundamental y si lo haces a tiempo, el resfriado no tiene por qué ir a más.

Como siempre es mejor prevenir que curar pero en caso de que oso pille el resfriado veraniego esperamos que estos consejos os ayuden a superarlo y libraros de él lo mas rápido posible.

 

 

 


 

 


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.