Los vectores son hospedadores intermediarios que transportan y transmiten un microorganismo patógeno productor de enfermedades. El docor Ángel Gil, Vicerrector de Cooperación al Desarrollo, Voluntariado y Relaciones Institucionales de la Universidad Rey Juan Carlos, Catedrático en Medicina Preventiva y Salud Pública de la misma universidad y Presidente del Comité Asesor de Vacunas de la Comunidad de Madrid, nos acerca a estas patologías.

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[spacer style=”1″]¿Cuáles son las enfermedades transmitidas por vectores más importantes?

En la actualidad, los virus transmitidos por artrópodos (arbovirus) causantes de enfermedad en el ser humano, cobran especial relevancia sanitaria por: el número de especies descritas (más de 350), su gran heterogeneidad, la dificultad de clasificación taxonómica, la diversidad de manifestaciones clínicas y la posibilidad de aparición como brotes epidémicos de letalidad variable (alta, en algunos casos), según la cepa vírica y la receptividad de la población afectada. Las más importantes son la malaria, fiebre amarilla y dengue.

[spacer style=”1″]De manera aproximada ¿qué población se ve afectada por ellas?

La malaria —a causa de su morbilidad, mortalidad y mortalidad infantil, y debido a las modificaciones en el estado de salud que perturban el desarrollo económico y social de las comunidades afectadas— constituye un problema de salud pública en poblaciones tropicales y subtropicales. La malaria afecta a extensas áreas de África, Asia y América y es endémica en 91 países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado una incidencia mundial en 300 a 500 millones de casos anuales, con 2-3 millones de muertes al año. Es responsable de la muerte de 1 de cada 5 niños africanos, cobrándose la vida de cerca de 1 millón de niños, principalmente menores de cinco años  y contribuye indirectamente a la difusión de otras enfermedades o muertes por infecciones respiratorias, diarreas o malnutrición.

[spacer style=”1″]El objetivo final pasa por erradicarlas. Teniendo en cuenta los estudios con una nueva vacuna desarrollados por Pedro Alonso, ¿es un objetivo real a corto, medio, largo plazo?

La obtención de la vacuna no ha sido una tarea fácil por muchos motivos, ahora bien los resultados son alentadores al menos para la población más vulnerable, es decir niños menores de 2 años de edad, y con una eficacia muy importante frente a las formas graves y las complicaciones de la enfermedad, que llega al menos al 70%. En pocas palabras estamos cada vez más cerca y hay que decir que los esfuerzos realizados por el equipo liderado por el Prof. Pedro Alonso han sido y están siento clave en el desarrollo de estas investigaciones y tenemos que estar muy orgullosos de su esfuerzo y trabajo.

[spacer style=”1″]Son enfermedades propias de lugares como África, ¿pero también pueden afectar a Europa?

Las peores estadísticas corresponden al África subsahariana donde ocurren la mitad de los casos y cerca del 90% de los fallecimientos (entre el 10-15% de los niños morirán antes de cumplir los cinco años por causas tanto directas como indirectas). El 40 % de la población mundial vive bajo el riesgo de contraer la malaria, según el informe anual de la OMS sobre la salud en el mundo. En España se ha observado también un incremento en los casos de malaria importada en  los últimos años, pasando de 179 casos en 1986 a 282 casos en 1995 (incremento del 160%). Este incremento se ha seguido registrando en el año 2000 declarándose 437 casos.

El 40 % de la población mundial vive bajo el riesgo de contraer la malaria.

[spacer style=”1″]Si fuese una enfermedad que afectase más a Occidente, ¿se habría investigado más?
Muy posiblemente, son enfermedades que afectan a los más pobres y eso siempre es una limitación importante.

[spacer style=”1″]¿Qué medidas preventivas se deben tomar para viajar al continente africano?

El riesgo de adquisición es heterogéneo, variando de país a país e incluso de zona a zona dentro del mismo país. Se ha calculado que la tasa de ataque en viajeros por mes de estancia y sin profilaxis antipalúdica es del 2,4 en África del oeste, del 1,5 en África del este, del 0,35% en el continente Indio y menor en el resto de Asia y América centro-sur. Por tanto, África subsahariana y más concretamente África occidental, representa el área de mayor riesgo de adquisición de malaria para los viajeros. El viajero debe utilizar las medidas barrera que eviten el contacto con el vector, como los repelentes de insectos, las telas mosquiteras impregnadas con insecticidas residuales, etc.… así como elegir una quimioprofilaxis correcta que incluya un análisis racional de la necesidad o no de la medicación, la importancia de educar al paciente para que cumpla con la pauta establecida, la adecuada elección de fármacos, dosis, duración, efectos secundarios, así como la posibilidad de autotratamientos.

[spacer style=”1″]El clima influye en la transmisión de este tipo de enfermedades, ¿el cambio climático que estamos presenciando actualmente puede llegar a aumentar las zonas de su propagación?

No tanto el cambio climático en sí mismo, pero sí que el riesgo aumenta de forma considerable en las épocas de lluvia.

[spacer style=”1″]La llegada de especies como el mosquito tigre, trasmisor del dengue y la fiebre amarilla, a Europa llegando incluso a la península, ¿hace que tengamos que estar más alerta y tomar precauciones hasta ahora innecesarias?

En este caso sí que el cambio climático juega un papel clave ya que en gran medida hay una cierta tendencia a la “tropicalización” del clima y esto está haciendo que las estaciones se vayan limitando cada vez más a dos, en vez de 4, como en los trópicos, es decir una estación seca y una de lluvias, y precisamente en una época de lluvias con temperaturas cada vez más altas pueden convertirse en zonas de riesgo. De momento no hay que alertarse, pero sí que hay que hacer un seguimiento y vigilancia para conocer bien la evolución que va tomando.

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