En nuestro entorno existen muchas sustancias químicas que desconocemos y que son bien conocidas por los profesionales e investigadores en el ámbito de la química ambiental y toxicología. Dentro de la gran familia de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) existen los contaminantes emergentes denominados Retardantes de llama o FRs (del acrónimo inglés Flame retardants).

Esta familia de compuestos son sustancias que se añaden a los materiales para eliminar o disminuir la capacidad de combustión evitando incendios y por lo tanto desastres mayores. Se estima que su consumo en 2006 en Europa fue de 465.000 Toneladas. El lado negativo es que estas sustancias contaminantes como COPs que son, tienen propiedades persistentes, bioacumulables y tóxicas, por lo que pueden ser potencialmente peligroso para la salud pública y del medio ambiente.

shutterstock_187700042Diversos estudios científicos de diferentes centros y universidades (Universiteit Antwerpen (Bélgica), Universidad de Santiago de Compostela, Universidade de São Paulo (Brasil), University of  Lancaster (UK), University of Birmingham (UK), IDAEA-CSIC de Barcelona y algunas más,  evidencian que estos compuestos que se utilizan en artículos tan cotidianos como muebles, recubrimientos de cables y alambres, textiles, todo tipo de plásticos, espumas, adhesivos, resinas termoplásticas ,tableros de circuitos electrónicos, automóviles, etc, han sido encontrados en nuestros ríos, sedimentos, en peces, en huevos de aves e incluso en el aire (muchos de ellos tiene la capacidad de transporte atmosférico). También se han encontrado en suero sanguíneo y en muestras de leche materna, lo que evidencia la capacidad de migración y dispersión que tienen este tipo de contaminantes.

No es cuestión de alarmar a la población, pero sí de tener el conocimiento y ser conscientes que estamos expuestos a sustancias artificiales de las que hay evidencias que son tóxicas. La Unión Europa (UE) ha tomado medidas en lo que respecta al uso y aplicaciones de retardantes de llama pero muchas todavía no están reguladas por los organismos competentes.

Estos compuestos no son los únicos contaminantes que tienen las propiedades de persistencia, bioacumulación y toxicidad, por lo que es necesario una vigilancia ambiental más exhaustiva de este tipo de sustancias, no solo individualmente, ya que todas en su conjunto y con el paso del tiempo puede formarse un “cóctel toxico” que no solo puede afectar a nuestra salud, así como también a la del medioambiente y debido a su persistencia en el ambiente  también puede verse afectada la salud de las generaciones futuras.