El ruido del tráfico es el segundo mayor problema medioambiental en la Unión Europea (UE), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Después de la contaminación del aire, el ruido afecta a la salud de la mayoría de las personas. Pero la legislación en relación con la contaminación acústica es insuficiente. Un nuevo informe muestra cómo los efectos negativos del ruido sobre la salud pueden ser reducidos.

La mayoría de nosotros no somos conscientes de que los coches de hoy producen tanto ruido como lo hicieron hace 40 años y el número de personas expuestas a la contaminación acústica en nuestras ciudades sigue siendo muy alta. El ruido del tráfico terrestre y aéreo está vinculado a los problemas de salud relacionados con el estrés en forma de ictus y enfermedad cardíaca.

shutterstock_36011830El ruido pasa a ser doloroso, cuando se sobrepasan los 125 dB(A), llegando al umbral de dolor a los 140 dB(A). Aparte del ruido extremo, que puede llevar a la sordera, también los niveles de ruido menores pueden perjudicar la salud de las personas. Así por ejemplo, el ruido puede causar efectos sobre:

  • El sistema cardiovascular, con alteraciones del ritmo cardíaco, riesgo coronario, hipertensión arterial y excitabilidad vascular por efectos de carácter neurovegetativo.
  • Glándulas endocrinas, con alteraciones hipofisiarias y aumento de la secreción de adrenalina.
  • Aparato digestivo, con incremento de enfermedad gastroduodenal por dificultar el descanso.
  • Otras afecciones, por incremento de estrés, aumento de alteraciones mentales, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación y fijación de la atención, concentración, rendimiento e incremento consecuente de los accidentes.

Según la Organización Mundial de la Salud, en la Unión Europea alrededor de 40% de la población está expuesta al ruido del tráfico con un nivel equivalente de presión sonora que excede 55 dB(A) en el día y 20% están expuestos a más de 65 dB(A). Si se considera la exposición total al ruido del tráfico se puede calcular que aproximadamente la mitad de los europeos vive en zonas de gran contaminación sonora. Más del 30% de la población están expuestos durante la noche a niveles de presión sonora por encima de 55 dB(A), lo que puede causar trastornos del sueño.

Aparte de los efectos sobre los seres humanos, el ruido también puede influir sobre la naturaleza, por ejemplo alterando el hábitat de animales y aves, lo cual puede llevar a alterar los ecosistemas.

“En los últimos años, la base científica para la evaluación del ruido se ha ampliado considerablemente. Pero la legislación para proteger a los ciudadanos de los niveles de ruido no saludables es completamente inadecuada”, dice Tor Kihlman, Profesor Emérito de Acústica Aplicada de Chalmers (Universidad de Tecnología Sueca).

El otoño pasado, Tor Kihlman y Wolfgang Kropp organizaron en Innsbruck una reunión de expertos internacionales de la industria de la automoción, universidades y agencias de gobierno para discutir las posibilidades técnicas para lograr mejores entornos urbanos. El informe resumido de la reunión se puede descargar en este enlace:

No existe ninguna solución técnica sencilla para resolver el problema del ruido del tráfico. Con el fin de lograr mejoras evidentes, se requieren acciones concertadas de todos los agentes involucrados, pero se carece de esta coordinación en la actualidad. El reparto de responsabilidades no está clara, dice Tor Kihlman.

shutterstock_196975259“Muchas de las medidas necesarias son ideales para su aplicación en ciudades con gran densidad poblacional, a menudo están en línea con lo que se requiere también para afrontar el cambio climático. Por ello el interponer medidas que controlen la contaminación acústica aportan un doble beneficio”, dice Tor Kihlman, mencionando tres ejemplos: la adquisición de transporte público adecuado, la velocidad reducida, y el uso de los edificios como pantallas acústicas eficaces, a través de una buena planificación urbana.

El nuevo informe describe los primeros pasos necesarios para que la sociedad avance hacia una reducción considerable de los efectos sobre la salud causados ​​por el ruido del tráfico. En cualquier caso, los métodos actuales para medir las emisiones de ruido siguen sin ser suficientes ni adecuados dice Tor Kihlman.