Noveno país más grande de la Unión Europea por área, su capital y ciudad más poblada es Bucarest, la décima ciudad más grande de la Unión Europea. Con la caída del telón de acero y la Revolución de 1989, Rumania inició su transición hacia la democracia y una economía de mercado capitalista. A día de hoy nos encontramos con un país fascinante, miembro de la Unión europea desde el 2007 (aún no ha entrado el euro y su moneda es el LEU, en plural LEI), en el que sus habitantes además de ser muy hospitalarios, son unos perfectos parlantes de nuestra lengua madre ya que, curiosamente, viven “enganchados” a las telenovelas, y al no traducirlas, sino subtitularlas, reciben a diario y cómodamente en el sofá de sus casas, clases de español.

Junto con cuatro amigos de mi pueblo, La Robla (León), y continuando a nuestra expedición moscovita, comenzamos nuestro viaje rumano, previo a la boda de unos amigos, en Bucarest. Lugar de contrastes y paradojas, compuesta por palacios antiguos que recuerdan la fastuosidad de los tiempos pasados junto a unos edificios de acero y vidrio y parques con árboles viejos como el mundo, pasear por sus calles sin rumbo fijo es más que recomendado.

No hay que perderse la visita al, según el libro Guinness de los récords, el edificio administrativo más grande, caro y pesado del mundo: el Palacio del Parlamento Rumano, que se extiende sobre un área total de 340.000 m². Nos llamó mucho la atención el buen ambiente nocturno de la ciudad, sobre todo después de haber llenado bien la panza en uno de los restaurantes más genuinos de la ciudad, el Caru Cu Bere.

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Los Cárpatos

Continuando nuestro viaje y ya conduciendo cerca de los impresionantes Cárpatos, llegamos a Brasov. Antes de seguir, si alquiláis coche para vuestro viaje, paciencia y máxima precaución en la carretera. En Rumanía no te puedes fiar de las distancias en kilómetros, sino que más o menos tardas cuatro veces más de lo esperado y la conducción de los rumanos es un poco “diferente” a la nuestra, sobre todo a la hora de adelantar. Para circular por las ciudades es muy recomendable el uso del taxi, tienen un precio más que asequible. Bueno, pues protegida por el relieve montañoso, la ciudad de Brasov se desarrolla alrededor de la plaza principal y alrededor de la iglesia Santa María, más conocida como “Iglesia Negra”, la iglesia gótica más grande de Rumanía. Un gran incendio que se produjo en 1689 le da el nombre de “Iglesia Negra”, donde se alberga el mayor órgano de Europa. Muy característico de la ciudad es que posee un cartel en la ladera de una de las montañas que lo rodea al más puro estilo hollywoodense.

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Castillo de Bran.

La siguiente parada fue Bran, como no, para visitar el más que famoso “Castillo de Drácula”, que ojo, la única relación que guarda con Vlad Draculea Tepes o Vlad el Empalador (más conocido como drácula) es que pasó allí un fin de semana, pero la película de Bran Stoker lo lanzó a la fama. De todas formas, la visita merece la pena.

Algo que nos iba sorprendiendo cada vez más es que en cada ciudad o pueblo, por pequeño que fuese, había por lo menos 3 iglesias y de tamaño considerable…y es que en Rumanía la mayoría de la población es cristiano ortodoxa, más de 85%, aunque también hay grupos minoritarios que profesan otras religiones como greco-católicos, romano-católicos, protestantes, musulmanes y judíos. Y todos viven en perfecta armonía, incluso no es muy raro ver cómo unos entran en los templos de otros para asistir a sus oficios. Ya podían aprender otros…

Continuamos ruta para llegar a Sibiu, Capital Europea de la Cultura en el 2007 junto con Luxemburgo, sus barrios históricos son de los mejor preservados del país. El casco antiguo de Sibiu se extiende a lo largo de la ribera derecha del río Cibin y se compone de dos partes diferentes: la Ciudad Alta y la Ciudad Baja. Tradicionalmente, la Ciudad Alta era la zona más rica y el lugar donde se localizaban los comercios, mientras que la Ciudad Baja era mayoritariamente industrial. La Plaza Grande y la Plaza Pequeña de la ciudad son puntos de encuentro de sus habitantes y donde se encuentran el Palacio Brukentha, la Casa Azul, la iglesia Jesuita, la Torre del Consejo (símbolo de la ciudad), el puente del mentiroso… Fijaros en las casas de dos y tres plantas, con altos áticos y ventanas pequeñas, conocidas como los ojos de la ciudad. Son muy típicas en Sibiu.

Una vez llegados a la pequeña ciudad de Mediaș visitamos su centro histórico. Su patrimonio arquitectónico está perfectamente conservado y presenta una rica gama de estilos: gótico, renacentista, barroco, neoclásico y modernista. Por la tarde tuvimos la cena de confraternización de la familia rumana de la novia y la parte española del novio. Allí nos explicaron que al día siguiente teníamos que ir a buscar a la novia a su casa todos los invitados por parte del novio para “evitar que se escapase”. Luego iríamos a la iglesia a acompañar a los novios y los padrinos (los padrinos tienen que ser una pareja casada, por lo que no pueden ser la madre del novio y el padre de la novia) durante la ceremonia greco-católica. Más de media hora celebrada por el rito bizantino y en lengua rumana. Curioso cuanto menos ya que de por medio hay baile, coronas, velas enormes…

A continuación al restaurante donde nos esperaban 12 horas de celebración divididas en aperitivos, café y barra libre; plato principal, café y barra libre; postre, café y barra libre y cena y a continuar con la barra libre quien todavía tuviese hígado. Sobra decir que los españoles dimos la nota, no podía ser de otra manera.

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Torre del Reloj, junto a la casa de Vlad.

Al día siguiente y con un par de… nos fuimos a visitar Sighisoara. Apodada “la perla de Transilvania”, no es para menos. El punto de atracción de la ciudad es la Torre del Reloj. Con una altura de unos 64 m, la torre tiene cuatro torrecillas y una galería de madera para guardias en el último nivel. Cerca de la torre está la casa de Vlad Dracul Tepes. Muy recomendable es subir a contemplar la ciudad, al igual que ascender por su colina y visitar la Iglesia rodeada por el cementerio. Las casas de colores de Sighisoara te encantarán.

La comida en Rumanía es bastante diferente a la nuestra, pero sus guisos y sopas son exquisitos, así como su cervezas: Ursus, Ciuc, Silva, Azuga…

El sistema sanitario ha mejorado mucho desde la entrada del país a la UE, pero aún es algo deficitario. Todavía es común ver cómo algunos pacientes ofrecen pequeñas atenciones, obsequios o dinero al médico que debe atenderle con el objetivo de ser atendido de un modo diferenciado respecto al resto de enfermos. Pero no te preocupes, por lo que nos han dicho (nosotros no tuvimos que acudir al médico), no tendrás ningún problema para ser atendido, pero por supuesto que estarás siempre más cubierto con un seguro de viajes “por si las moscas”. El agua de del grifo se puede beber sin problema en la mayoría de ciudades de Rumanía pero en Bucarest se recomienda comprarla embotellada. Hay farmacias en cada pueblo y como muchísimos locales hablan o entienden bien castellano, no tendrás ningún problema si te toca acudir a alguna de ellas.

Descubrir este país al que ni siquiera tenía en mi lista, ha sido la gran sorpresa de este año.