Una mala salud bucal puede contribuir a desarrollar otras patologías de graves consecuencias e impacto. La prevención es el elemento básico, una dieta sana y equilibrada y la prevención del tabaquismo y alcoholismo contribuyen sobremanera a su control.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la salud bucal puede definirse como la ausencia de dolor orofacial crónico, cáncer de boca o garganta, llagas bucales, defectos congénitos como labio leporino o paladar hendido, enfermedades periodontales (de las encías), caries dental y pérdida de dientes, y otras enfermedades y trastornos que afectan a la boca y la cavidad bucal.

Las dolencias bucodentales tienen ciertos puntos en común con algunas enfermedades de las enfermedades crónicas de mayor impacto social, enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes, ya que se ven favorecidas por las dietas malsanas, el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol, otro factor de riesgo es una higiene bucodental deficiente, con estas premisas los expertos afirman que la caries dental y las periodontopatías son las enfermedades bucales más extendidas.

Desde el punto de vista epidemiológico, el 60%-90% de los escolares de todo el mundo tienen caries dental y las enfermedades periodontales graves, que pueden desembocar en la pérdida de dientes, afectarían aproximadamente a un 5%-20% de los adultos de edad madura; teniendo en cuenta que la incidencia varía según la región geográfica. La atención odontológica curativa tradicional representa una importante carga económica para muchos países de ingresos altos, donde el 5%-10% del gasto sanitario público guarda relación con la salud bucal.

Es posible reducir simultáneamente la carga de enfermedades bucodentales si se abordan los factores de riesgo comunes, como el consumo de tabaco y las dietas malsanas: La reducción de la ingesta de azúcares y una alimentación bien equilibrada mejoran la salud bucal previenendo la caries dental y la pérdida prematura de dientes. Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol disminuyen el riesgo de cánceres de la cavidad bucal, periodontopatías y pérdida de dientes. El consumo de frutas y verduras protege contra el cáncer de la cavidad bucal.  El uso de equipos eficaces de protección en la práctica de deportes y el uso de vehículos automóviles reduce las lesiones faciales.

Las caries dentales pueden prevenirse manteniendo de forma constante una alta concentración de fluoruro en la cavidad bucal. Ello puede conseguirse mediante la fluoración del agua de bebida, la sal, la leche, los colutorios o la pasta dentífrica, o bien mediante la aplicación de fluoruros por profesionales. La exposición a largo plazo a niveles óptimos de fluoruros reduce el número de caries tanto en los niños como en los adultos.

Las actividades de la OMS en materia de salud bucal se integran en el marco general de prevención y control de las enfermedades crónicas del Departamento de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud de la OMS. Los objetivos estratégicos del Departamento son sensibilizar acerca de la epidemia mundial de enfermedades crónicas; crear ambientes saludables, especialmente para las poblaciones pobres y desfavorecidas; atenuar y corregir las tendencias de los factores de riesgo comunes de las enfermedades crónicas, como las dietas malsanas y la inactividad física; y prevenir las defunciones prematuras y la discapacidad evitable que causan las principales enfermedades crónicas.

En muchas ocasiones se pasa por alto la salud bucal y no le prestamos la atención que merece, está en nuestra mano mediante la prevención, unos hábitos de vida así como alimenticios saludables junto a una buena higiene bucodental mejoran nuestra salud bucal sobremanera.