Tras las próximas vacaciones de verano comenzarán los buenos propósitos de aprender un segundo idioma. En septiembre veremos publicidad sobre cursos de todo tipo en diferentes idiomas, masters, seminarios, mesas redondas, talleres, “workshops” y así hasta un sin fin de propuestas formativas se agolparán en nuestros correos electrónicos y en cualquiera de los formatos audiovisuales disponibles. Desde los medios de comunicación nos llegarán suculentas propuestas y ofertas de aprender en dos días, lo que no hemos sido capaces de asimilar a lo largo de años y años.

Uno de los mensajes más repetidos es el de la necesidad de aprender un segundo idioma, especialmente el inglés, pero también el alemán, el francés o el italiano entran en este “looping” de las propuestas y buenos propósitos.La verdad es que a lo largo de los años los españoles hemos conseguido en la mayoría de los casos ser absolutamente fieles y leales a nuestra lengua materna… y por cierto, paterna también, no lanzando ninguna “canita al aire” en forma de infidelidades a nuestro gran acervo gramatical y léxico español, bueno, que no hemos querido agolpar palabras ni vocabulario nuevos en otro idioma que no fuera el de nuestra lengua vernácula.

Las cosas afortunadamente están cambiando y observamos con enorme satisfacción cómo las nuevas generaciones, especialmente, son sensibles a esta enorme carencia, a todas luces limitante de cara a la globalización, la era de la información y el conocimiento, las nuevas tecnologías y la comunicación que por suerte nos toca vivir y afrontar.

La Comunicación en un área humanística por antonomasia como la medicina es básica y no puede haber Comunicación adecuada si no existe una herramienta compartida por el profesional sanitario y el paciente y esta herramienta no es otra que el idioma.

Dicho lo dicho y retornando al propósito de las generaciones perdidas en esta materia fundamental, vemos cómo surgen oportunidades en todos los sectores y áreas profesionales relacionadas íntimamente con el conocimiento exhaustivo de otros idiomas.

En materia de Sanidad es evidente y se hace palpable que las carencias ostensibles se transforman en pérdida de competitividad y oportunidad frente a otros entornos geográficos más duchos en estas materias, me refiero especialmente a ámbitos como el de la tan traída y llevada “sanidad transfronteriza” donde la competencia y la oportunidad van íntimamente ligadas y son palpables.

Si queremos ser competitivos en este ámbito de la excelencia asistencial y los resultados de salud, que son indudables en el caso de España, tendremos que añadir necesariamente a nuestras cualidades la del desempeño con fluidez de la cuestión idiomática. Ante un paciente, venga de donde venga, y como decía el insigne Marañón, lo más importante es el diálogo fluido y para ello una buena silla y una adecuada comunicación son los elementos básicos de este proceso transmisor de información, del cual surgirá sin duda y en buena medida el diagnóstico y por qué no también el pronóstico se puede ver afectado en más de un caso.

En definitiva, que nunca es tarde si la dicha es buena, pensemos en que la Comunicación en un área humanística por antonomasia como la medicina es básica y no puede haber Comunicación adecuada si no existe una herramienta compartida por el profesional sanitario y el paciente y esta herramienta no es otra que el idioma. Así es que pensemos un poco más en transformar los buenos propósitos en acicate y tesón, invirtiendo unas cuantas horas, días y años en mejorar y adquirir esta habilidad fundamental de cara a dejar atrás ese “marchamo” infausto que tenemos los españoles, que no sabemos en muchos casos ni decir “yes” con la cabeza.


Fernando Mugarza

Dr. Fernando Mugarza

Soy médico (doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid), Médico de Familia y algunas cosas más relacionadas con la comunicación y la empresa. Me gustan cuatro cosas en las que me vuelco, mi familia, mis amigos, un buen viaje a cualquier lugar y una buena mesa, eso sí, con tertulia incluida… ¡Ah!, me encanta escribir, la comunicación y montar en bici. Me apasiona mi tierra, Aragón, cualquier día nos vemos por Pirineos caminando por esos vericuetos cargados de historia y leyenda.