Temporada de fiestas, el verano es la época donde más amig@s de cola de baño haces. ¿Pero por qué casi siempre hay más gente dentro del baño que fuera cuando estás de fiesta?

El alcohol es, junto a la cafeína, la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo. Sus múltiples efectos sobre el ser humano han dado pie a ríos y ríos de tinta. Algunos de esos efectos son más catastróficos que otros en función de lo habitual que sea su consumo. En este caso nos vamos a centrar en un efecto a corto plazo cuyo resultado no es dramático pero sí es un incordio y que seguramente habréis experimentado este fin de semana si habéis bebido: el aumento de las ganas de hacer pis.

shutterstock_212854372La respuesta al por qué terminamos siempre dando saltitos en la cola del baño hay que buscarla en las hormonas del ser humano, concretamente en la vasopresina. La vasopresina u hormona antidiurética (ADH) es una de las hormonas secretadas por nuestro sistema endocrino y funciona en estrecha relación con nuestro sistema nervioso. Concretamente, el punto de relación entre ambos sistemas hemos de buscarlo en el denominado eje hipotálamo-hipofisiario, el punto en donde el hipotálamo (sistema nervioso) y la hipófisis, o más conocida como glándula pituitaria, (sistema endocrino) conectan. Esta hormona peptídica es producidas por el hipotálamo, pero almacenada y secretada por la glándula hipófisis.

Las funciones de esta hormona en el organismo del ser humano (y de los mamíferos en general), como se puede adivinar por su nombre, son las de regular la presión de los vasos sanguíneos y, por consiguiente, el nivel de líquidos. Su presencia obliga al cuerpo a retener líquidos (de ahí su denominación como antidiurética). Actúa en los riñones portando una orden de reabsorber moléculas de agua, retrasando la orina, es decir, evitando las “ganas de hacer pis”.

Un vaso de agua nos dará menos ganas de hacer pis que un vaso de la misma cantidad que contenga alcohol.

Pero el alcohol etílico o etanol (el que nos bebemos) actúa impidiendo la actuación de la vasopresina, por lo que es un antagonista de la actividad de esta hormona. La presencia de etanol evita que la vasopresina pueda actuar en los túbulos colectores del riñón haciéndoles absorber agua. Literalmente, bloquea esos receptores. El resultado es que esos túbulos colectores no reciben la orden de absorber agua, por lo que se produce más orina y, con ella, aumentan las ganas de orinar. Por esta razón un vaso de agua nos dará menos ganas de hacer pis que un vaso de la misma cantidad que contenga alcohol.

shutterstock_213379963Hay que mencionar también que este efecto del etanol como bloqueador de los receptores de vasopresina del riñón es también el origen de otro incordio que notamos horas después: la falta de recuerdo y el dolor de cabeza de la resaca. Aunque el primer incordio mencionado no está corroborado por completo, parece ser que la vasopresina es un facilitador de la memoria en el ser humano. Su falta puede contribuir a esa carencia de retención de recuerdos. En cuanto al segundo incordio, al evitar que la vasopresina actúe y retengamos líquido, el resultado es una deshidratación significativa.

Debido a esto, el encéfalo, para funcionar correctamente y puesto que en sangre no encuentra la hidratación necesaria, debe tirar de reservas y robar el agua que se almacena en las meninges, que son las tres capas de tejido que recubren nuestro cerebro para protegerlo. Las meninges deshidratadas son el origen de ese dolor. Una incómoda señal para que bebas agua de inmediato y para que el próximo fin de semana tengas menos ganas de pasarte bebiendo.


Sara G. Blanco

Sara G. Blanco

Bióloga de nacimiento le apasiona la naturaleza, viajar, conocer gente y comer fabada como buena asturiana que es. Especializada en biotecnología y con más de cinco años de experiencia en comunicación corporativa, aporta a Knowi frescura y dinamismo sin perder su visión científica.