En estos días de verano y sol, además de las medidas de protección más adecuadas para cada tipo de piel, y de seguir las normas de cuidado y prevención de una exposición desmedida a los efectos de las radiaciones ionizantes del sol, con sus efectos en forma de eritemas, dermatitis y quemaduras solares de diferente índole, extensión y profundidad, hemos de ser especialmente prudentes, en el caso de que estemos consumiendo algunos tipos de fármacos, de medicamentos que pueden ser fotosensibilizantes y que nos pueden dar alguna sorpresa y jugar alguna mala pasada, en forma de efectos secundarios cutáneos.

Aproximadamente el 8 por ciento de los medicamentos pueden tener efectos adversos por las reacciones cutáneas inducidas por el sol. Este es un dato que aporta el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (COFV), que señala que estos efectos han aumentado en los últimos años, precisamente porque la gente, cada vez, realiza más exposición solar.

Tal y como apuntan los expertos en esta materia, son muchos los medicamentos que son capaces de producir reacciones cutáneas asociadas a la exposición solar mediante dos mecanismos diferentes: alérgico o tóxico, aunque clínicamente son indistinguibles y en algunas ocasiones concurrentes. La reacción fototóxica se desencadena cuando el fármaco depositado en las estructuras cutáneas absorbe la energía lumínica de los rayos UVA y libera esta energía dañando las estructuras cutáneas. Las reacciones fotoalérgicas requieren para su aparición la transformación química del fármaco por la radiación ultravioleta del sol, de forma que el fármaco se transforma en un hapteno que al combinarse con las proteínas de la piel forma un nuevo antígeno y desencadena la reacción por un mecanismo inmune. Esta forma de reacción cutánea debida a fármacos es la menos frecuente.

shutterstock_207172933Las reacciones que producen los fármacos son fundamentalmente de fototoxicidad, alcanzando cerca del 95 por ciento de las reacciones de fotosensibilidad. Las reacciones que aparecen por fototoxicidad generalmente desaparecen en los siguientes dos a siete días tras la suspensión del fármaco.

La reacción aparece en las áreas expuestas al sol, únicamente se disemina si el mecanismo de producción es alérgico. Se manifiesta clásicamente como lesiones máculo-palulosas enrojecidas, a veces asociadas a edema y en otras ocasiones pueden aparecer lesiones muy variadas tales como eritema, eccema, urticaria o papulovesiculas, edemas, microvesículas o urticaria; incluso en algunos casos se produce un bronceado exagerado con eritemas, descamación e hiperpigmentación, que puede llegar a confundirse con quemaduras solares.

Los fármacos implicados con mayor frecuencia son entre otros, anestésicos locales, ansiolíticos, antibióticos, antidepresivos, antidiabéticos orales, antiarrítmicos, antiepilépticos, antifúngicos, antihipertensivos, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), antineoplásicos, antipalúdicos, antihelmínticos, antipsicóticos, antivirales, benzodiacepinas, diuréticos, hipolipemiantes, retinoides y  anticonceptivos orales. Hay que tener en cuenta que la fotosensibilidad se puede producir tanto usados en forma y dispensación oral como con el uso tópico, es decir a través de la piel (Cremas, geles, pomadas, pastas…).

También pueden producir reacciones de fotosensibilidad cosméticos, colorantes, aceites esenciales, filtros solares, perfumes y oleorresinas.

Los expertos, en este caso farmacéuticos, desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, recomiendan “evitar la exposición al sol siempre que sea posible en los casos en los que se esté tomando algún medicamento considerado fotosensibilizante. En todo caso y si no se puede evitar la exposición, utilizar fotoprotección solar con alta protección y aplicarla treinta minutos antes de la exposición solar, al tiempo que renovarla cada dos horas y no olvidar aplicársela en días nublados. También estos mismos especialistas, piden extremar las precauciones en situaciones especiales como  el embarazo, personas ancianas y niños utilizando filtro alto, gorras o sombrero, camisetas, gafas de sol, entre otras medidas”.

El COFV ha recomendado a las personas que estén en tratamiento con algún medicamento que consulte antes con su farmacéutico, quien le indicará si su uso requiere alguna precaución especial. No en todos los casos y en todas las personas se manifiesta esta fotosensibilidad, pero conviene prevenirla para evitar contratiempos.


Diego Mugarza

Diego Mugarza

Licenciado en administración y dirección de empresas, master en marketing y direccion comercial. Amante de todo tipo de deportes, de la musica, la naturaleza y viajero empedernido. La felicidad es su objetivo de vida, entiende la salud como una herramienta más para poder llegar a ser feliz.