Las glándulas mamarias femeninas son tejidos grasos con mucha más movilidad que el resto de órganos del cuerpo. Tienen una escasa sujeción, lo que hace necesario el uso de sujetadores para mantener una estabilidad adecuada, más aún cuando se trata de practicar alguna actividad física. Sin embargo, según un estudio británico, el 75% de las mujeres no usa un sujetador adecuado para practicar deporte. Hacerlo evitaría, entre otros daños, la caída precoz de la mama.

Todas sabemos lo importante que es vestir ropa y calzado cómodos para hacer deporte, que no interfieran con nuestros movimientos o la circulación sanguínea, que nos protejan de lesiones y del sol, si es una actividad al aire libre. Estamos tan concienciadas, que me resulta sorprendente ver lo poco que nos preocupamos de elegir un sujetador o sostén apropiados para practicar deportes.

La forma de los pechos depende por completo de sus soportes: unos ligamentos (ligamentos de Cooper) y el tejido del tórax sobre el que se apoyan, por un lado y la piel que los recubre por el otro. Así que como veis no es mucho lo que podemos ejercitar para mantenerlos en buena posición. La única receta es la prevención ya que sin la presencia interna de estos ligamentos, el tejido de mama (más pesado que la grasa circundante) caería bajo su propio peso y perdería su forma y contorno normales. Una vez deteriorados los ligamentos, la recuperación es irreversible.

sujetador, sujetador deportivo

Utilizar el sujetador adecuado evita la caída prematura del pecho.

Mucho se ha hablado no sólo del deporte, sino también de la lactancia, de los propios sujetadores y del tamaño del pecho en el origen de las lesiones de estos ligamentos. Son momentos en que pueden llegar a estirarse mucho más que sus límites elásticos. Las personas con un tamaño de pecho muy grande acostumbran a sentir dolor en la parte torácica y clavicular. En este caso, se trata de una señal de advertencia de los nervios de los ligamentos de Cooper, que alertan de que estos se están extendiendo más de lo que pueden tolerar. El uso de sujetadores especiales o, en casos graves, la mamoplastia de reducción son opciones para solucionar el problema.

Cuando hacemos deporte, los pechos están sujetos a mucho más movimiento. Todos los saltos, carreras, movimientos bruscos producen oscilaciones y desplazamientos que con el paso del tiempo dejarán nuestros pechos caídos. Por eso debemos usar un buen sujetador deportivo, capaz de amortiguar y mantener el pecho en su sitio, evitando tirones o sobreesfuerzo de la piel tan delicada que los recubre o los ligamentos que los sostienen.

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Un 75% de las mujeres no utiliza sujetador deportivo a la hora de hacer ejercicio.

Un estudio elaborado en la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) en 2007 ya constataba que la mitad de las mujeres que practican deporte sienten dolor en el pecho en algún momento. A pesar de esta necesidad, y mientras el 80% de los profesionales recomiendan el uso de sujetadores deportivos, un estudio reciente elaborado en la Universidad británica de Edimburgo confirma que el 75% de las mujeres no los usa a la hora de practicar deporte. En el estudio elaborado en Portmouth, los investigadores descubrieron que la elección del sujetador no debía tener sólo en cuenta los movimientos oscilatorios de arriba abajo y laterales, sino también los que suceden en un tercer plano, de dentro hacia fuera. En este aspecto, los sujetadores por recogimiento son los más adecuados, ya que detienen los movimientos en los tres planos. Estos son los que están diseñados para envolver y sujetar las mamas de forma adecuada y siempre se ha asociado su uso a mujeres deportistas con mayor tamaño de pecho. Otro tipo de sujetadores, por compresión, sujetan las mamas contra el pecho para limitar su movimiento. Este segundo tipo de sujetadores son más adecuados, teóricamente, para mujeres con pechos de menor tamaño.

De la misma manera, la comodidad es un elemento indispensable en el momento de escoger un sujetador deportivo. No debe moverse ni hacer rozaduras y sí permitir libertad de movimientos. Un buen sujetador deportivo debe estar confeccionado en una fibra que sea capaz de alejar el exceso de transpiración y de calor de la piel para llevarlo a la superficie donde se seque rápidamente, es decir, transpirable.