Tomar una sauna, incluso a diario puede reducir el riesgo de muerte cardiaca, según un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad Eastern Finland. El estudio de seguimiento descubrió que los hombres que toman una sauna 4-7 veces a la semana eran 63% menos propensos a experimentar una muerte súbita cardíaca que los que tomaban una sauna una vez a la semana.

Por otra parte, la muerte debido a una coronariopatía (enfermedad de las arterias coronarias) y otro tipo de eventos cardiacos, así como la mortalidad en general, fueron menos frecuentes en el grupo que tomaba saunas varias veces por semana. Los efectos del uso de la sauna en la mortalidad se estudiaron en el Estudio de Factores de Riesgo de Enfermedades Isquémicas Cardiacas Kuopio (kihd), con más de 2.000 hombres de mediana edad que viven en la parte oriental de Finlandia. En base a sus hábitos, los participantes del estudio fueron divididos en tres grupos: los que tomaban una sauna una vez a la semana, los que tomaban una sauna 2-3 veces a la semana, y los que tomaban una sauna 4-7 veces a la semana. Cuanto más frecuentemente se tomaron las saunas, menos probabilidades se registraron de muertes súbitas cardíacas, muertes por enfermedad coronaria y otros eventos cardiacos, así como fallecimientos por otras causas relacionadas.

Por otra parte, se observó que el tiempo dedicado a tomar una sauna estaba relacionado también con el riesgo de muerte cardíaca. Aquellos que pasaron más de 19 minutos en la sauna eran un 52% menos propensos a experimentar una muerte súbita cardíaca que aquellos que pasaban sólo 11 minutos en la sauna. Según los investigadores, el riesgo de muerte debido a un evento cardíaco es una buena razón por la que dedicar tiempo y espacios más largos a la sauna.

Pasar más de 19 minutos en la sauna reduce en un 52% la probabilidad de experimentar una muerte súbita cardíaca que aquellos que pasaban sólo 11 minutos en la sauna.

Según Docent Jari Laukkanen, el líder del estudio, “los mecanismos de por qué tomar una sauna protege el corazón no están todavía del todo claros, se requiere de más investigaciones y de más datos. Lo que sí parece evidente es que el hecho de tomar una sauna puede reducir la presión arterial y mantener la elasticidad de los vasos de la sangre”.

Los pasos generales a seguir según los expertos para tomar una sauna en buenas condiciones incluyen:

• La temperatura de la sauna debe estar entre los 80 y los 90 °C aunque se puede llegar a un máximo de 100 °C. En el caso de los niños se debe comenzar por una temperatura inferior alrededor de los 75 °C y se irá subiendo con precaución.

shutterstock_128976257• Es conveniente descansar entre 15 y 30 minutos antes de la sauna.

• Esperar entre 2 y 4 horas tras la comida y asegurarse de haber ingerido suficientes hidratos de carbono.

• Realizar un baño de pies en agua caliente durante, aproximadamente 5 minutos antes de la sauna.

Si la presión arterial es alta ducharse con agua templada. Un contraste de la temperatura hace subir la presión sanguínea.

• No abusar y tomar más de tres saunas en una sesión. Semanalmente se suelen realizar 2 o tres sesiones.

No prolongar el tiempo en la sauna. El exceso de sudoración puede acarrear trastornos en el sistema circulatorio. El tiempo óptimo de permanencia está entre los 10 minutos y los 15, pudiendo llegar hasta los 25, pero debe ser el propio usuario quien determine su tiempo de estancia.

• Si aparecen síntomas de agobio, incluso al poco tiempo de haber entrado, hay que salir y refrescarse para que el cuerpo vuelva lo antes posible a su temperatura normal.

No se recomienda pasar súbitamente de una sauna caliente a un ambiente frío.

• Es aconsejable compensar la pérdida de líquidos que se produce, ingiriendo agua o zumos de fruta.

Las contraindicaciones de la sauna son diversas e incluyen desde fenómenos cardiovasculares, infecciosos, endocrinos, metabólicos, oncológicos, etc… por ello es conveniente consultar con el especialista antes de comenzar las sesiones.

Los beneficios de una sauna son evidentes y van desde la limpieza cutánea y la desobstrucción de las vías respiratorias, a la mejora en el flujo sanguíneo puesto que el corazón bombea con más fuerza y a la relajación y la eliminación del estrés entre otros.