Mucho hablamos de la importancia de la dieta en nuestra salud, ríos de tinta discurren en pos de ese “Dorado”. Y la verdad es que aunque cada vez somos más conscientes de la importancia de disminuir nuestra ingesta calórica y de llevar una dieta equilibrada en nutrientes, se observa un desequilibrio en las cantidades y porcentajes de principios básicos, proteínas, hidratos de carbono, lípidos, oligoelementos, etc.

A este fenómeno ampliamente asentado en nuestra sociedad del estrés, de la ansiedad y de las prisas es necesario ponerle freno. Las innumerables dietas “milagrosas”, las recomendaciones de pasillo y rellano de escalera sobre lo que a uno le va bien y lo contrario han aportado grandes dosis de confusión en detrimento de lo que los especialistas en la materia recomiendan y aconsejan. Al final se invierte el objetivo y antes que llevar una dieta saludable prima la idea de conseguir reducir peso en un plazo breve de tiempo y a una velocidad y con unas formas poco o nada recomendables.

shutterstock_29242432Nuestra reconocida dieta mediterránea cargada de virtudes  en forma de frutas, verduras, pescado, aceite de oliva, vino en su justa medida, carnes magras y de calidad, etc… a veces pierde terreno frente a la comida asociada a la vorágine del día a día, ese “fast food” que tanto nos han vendido y publicitado por activa y por pasiva.

Cuántos están convencidos de que la comida ha de basarse en un sándwich y un refresco y poco más, todo en aras de no perder tiempo y así poder salir antes del trabajo para no sé bien qué objetivo, y con ello no es mi pretensión defender que la hora de salida no es importante, es muy importante para mantener un equilibrio de la vida personal y profesional, pero ello ha de conciliarse con un almuerzo reposado, equilibrado y saludable.

El presidente de la Fundación Española de Nutrición (FEN), Gregorio Varela-Moreiras, ha señalado que, a pesar de haber reducido la ingesta de calorías en la dieta, los españoles todavía no tienen un balance energético “equilibrado”, debido al estilo de vida sedentario.

El experto se ha pronunciado así en el encuentro ‘La metodología de las encuestas alimentarias, la tipificación de la actividad física y los estilos de vida saludables”, organizado por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) en colaboración con la Fundación para la Investigación Nutricional (FIN), la FEN y Coca-Cola.

“Debemos traducir a nivel poblacional los objetivos nutricionales con mayor evidencia científica. Nuestra finalidad es que esas recomendaciones lleguen al plato en un entorno en el que hemos perdido en ocasiones el instinto sobre la cantidad y variedad de alimentos que debemos comer”, ha comentado el presidente del Comité Científico de la SENC, Javier Aranceta.

En este sentido, el experto ha asegurado que las nuevas guías alimentarias de 2015 destacarán la necesidad de mantener una alimentación variada y equilibrada junto a una práctica de ejercicio físico diario. De hecho, prosigue, la actividad física y el balance energético cobrarán “más importancia” en las nuevas guías de alimentación y también en los estudios poblacionales.

“El estilo de vida mediterráneo, considerado en todos sus aspectos, como un óptimo de modelo comportamental para el estilo de vida, se considera el mejor sistema en la prevención, y probablemente también en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad y el excesivo sedentarismo“, ha apostillado el presidente de FIN, Lluis Serra-Majem.