El ser onmicanálico y produmidor. Y añadiría más, trabacionista, clientedor y todo tipo de combinaciones que se nos puedan ocurrir. Así es como estamos, así es la situación actual. Nadie tiene un rol puro y todos tenemos mezcla de todos. Nuestros comportamientos así lo indican, pues presos de la cultura económica y social en la que estamos inmersos vamos haciendo lo que podemos en esta inmensa selva, dónde yo creo que algunos hemos perdido nuestro lugar (aunque no del todo).

 

Necesitamos múltiples y distintas modalidades de actuación y de comunicación. Los distintos roles que debemos jugar y que están todos entrelazados, hacen que compremos, leamos, estudiemos, nos relacionemos, y en definitiva actuemos de diferentes maneras. Somos trabajadores y accionistas, productores y consumidores, clientes y proveedores. El sistema consigue conjugar esto con nosotros. Soy consciente de las emociones que esto causará en el lector. El rol produmidor es sólo uno de ellos. Somos productores y consumidores de manera, muchas veces sin separación entre ellas.

La variedad de canales de comunicación que estamos obligados a usar es inmensa si queremos acercarnos a nuestros semejantes. Existen redes sociales para todo tipo de personas y usos: generalistas, dedicadas, singulares, de texto, profesionales, privadísimas, de imágenes, de videos, etc, etc, etc. De ahí que seamos omnicanálicos, deberíamos abarcar todos los canales (o eso necesitamos).

La variedad de canales de comunicación que estamos obligados a usar es inmensa si queremos acercarnos a nuestros semejantes.

No sé porqué pero, al menos para mi generación, nos llegan a abrumar incluso a los que crecimos con las incipientes, y entonces nuevas ideas y tecnologías en nuestra sangre estudiantil, allá por los años setenta del pasado siglo.

Personalmente hace algún tiempo casi llegué a colapsar. Yo nací en la época donde la compra se hacía en la tienda de la esquina, el agua no siempre salía del grifo y en el colegio sólo había chicos como compañeros. No obstante llegué a ver a las chicas en mi clase, a la ducha en casa (aunque de agua fría) y en mi pueblo el primer supermercado dónde tú mismo podías elegir y coger tus productos y después ir a pagarlos. (Naturalmente esto último sólo lo sé porque lo vi, pues nunca llegué a realizarlo yo, la cosa no era para tanto). Trabajar con determinadas competencias emocionales ha sido necesario para que haya podido adaptarme al mundo tan distinto en el que yo me crié. El autoconocimiento, la autogestión y el autocontrol me han ayudado.

Pero no es ahí donde quiero ir. Estoy tratando de describir las distintas opciones de decisión y actuación que posee el ser humano. ¿Cómo es posible que los canales, sus opciones y sus tamaños hayan aumentado exponencialmente, y que nosotros sigamos siendo biológicamente iguales? Esto no lo podemos variar (al menos de momento), pero lo que sí podemos trabajar es nuestra manera de decidir entre tanto lío. Como dice J.A. Marina, no podemos llenar nuestra inteligencia generativa con la cantidad de opciones que nos presenta nuestro modelo actual de vida, y no trabajar la capacidad de discernimiento y ejecución a la hora de actuar. (Inteligencia ejecutiva). Como ya he dicho, capacidades emocionales de gestión son necesarias para ir adaptándose a este nuevo mundo. Conceptos como resiliencia, sentido del humor, la felicidad asequible y otros conceptos incluidos en la corriente de la psicología positiva y la inteligencia emocional.

Es importante conocer todos los canales, opciones y roles y aprender a movernos en y con ellos. No me parece de recibo que algunas personas digan que no existe una información suficiente, que todos los canales están contaminados

En mi opinión sería importante conocer todos los canales, opciones y roles y aprender a movernos en y con ellos. No me parece de recibo que algunas personas digan que no existe una información suficiente, que todos los canales están contaminados. Es inevitable que una persona se sienta desinformada, lo que, en mi opinión no le exime de su responsabilidad de estarlo. Canales y roles está ahí para usarlos y jugarlos. Hay más que suficientes.

Y es aquí donde quería llegar, aquello de “Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valentía para afrontar lo que sí puedo y sabiduría para distinguir entre una opción y otra”, o algo así. Estar al tanto de los diferentes caminos que podemos recorrer y los que estamos obligados a recorrer si queremos sobrevivir, ahora incluso sin metáforas, es absolutamente indispensable.

Sugiero que debemos conocer todos nuestros posibles roles y adoptarlos en cada situación, cuando corresponda. Lo más importante es decidir para qué y el qué. Aprender a conocer lo que queremos y ejecutar las acciones necesarias es lo fundamental. Dónde, cuándo, cómo y con quién estarán supeditados y serán lo instrumental.

Para mejorar esta búsqueda, puede sernos muy útil la metodología del coaching, que navega con el ser humano y su interioridad para ayudar a que cada uno determine su misión vital, a manejar sus roles, ahora más diversos y complejos, y a usar todos los canales de comunicación posibles para informarse de lo que ocurre a su alrededor, comunicar quién es, qué quiere aportar y cómo lo hará. No hay excusas para no buscar, decidirse y actuar para cambiar y si necesitas ayuda, busca un coach.