Las graves complicaciones que pueden derivarse en enfermedades que en apariencia cursan leves -y prevenibles mediante vacunación- suponen un importante impacto en la calidad de vida y considerables gastos para el sistema sanitario.

No existen dudas acerca de la importancia de la vacunación en la infancia como la mejor fórmula para la prevención de enfermedades infecciosas, así como de sus posibles complicaciones.

 
De ahí que los pediatras recomienden su administración y defiendan el acceso de las familias a las mismas, dado que invertir en vacunas es invertir en la protección de los niños, en salud y en contribuir a la sostenibilidad del sistema. Aunque la inversión inicial en vacunas es significativa, los beneficios en el largo plazo, con la reducción de la incidencia de las enfermedades inmunoprevenibles, son tremendamente importantes.

shutterstock_193526471Las enfermedades infantiles pueden suponer un alto coste para el sistema sanitario y los pediatras recomiendan la vacunación porque ven la parte más complicada de enfermedades que, a priori, pueden cursar de forma leve pero que no están exentas de complicaciones graves que pueden conducir a ingresos hospitalarios y sufrimiento para niños y padres.

Esto lleva indudablemente a costes sanitarios más elevados y tiene un gran impacto en la calidad de vida del niño afecto y de sus familiares, generando una gran demanda asistencial con importantes repercusiones económicas para la comunidad y sus familias.

Por todo ello, se hace fundamental el acceso a las vacunas pediátricas, incluso a aquellas que no forman parte de los calendarios oficiales de vacunación, pero cuya administración está recomendada y avalada científicamente.



La importancia de desarrollar un calendario de vacunación exactamente igual para todas las Comunidades Autónomas, pero que sea de máximos, no de mínimos y que contemple todas las vacunas por segmentos de edad es determinante

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El hecho de que algunas vacunas no cuenten con financiación -por ejemplo las de la varicela, el neumococo o el rotavirus- supone el riesgo de la no vacunación en un porcentaje elevado de niños.

Los pediatras defienden por tanto una óptima vacunación en la infancia por su impacto en la prevención de patologías infecciosas y los ahorros que genera sobre el sistema sanitario. El coste de cualquier intervención que se realice en España, ajustada a años de vida por discapacidad, tiene que ser inferior a los 23.000 dólares por habitante y año dicen los expertos. Por ejemplo, en el caso del papilomavirus el coste aproximado sería de 8.000 dólares por año de vida ajustado por discapacidad, lo que presupone que esta medida es tremendamente eficiente.

No perdamos de vista la gran aportación de las vacunas a la historia de la Medicina, por ello, es importante aunar esfuerzos para mantener altas coberturas de vacunación infantil actuales –en torno al 95%- que eviten la circulación de los virus y la reaparición de enfermedades infecciosas, así como sus graves consecuencias sobre la salud del bebé. En este sentido, los expertos señalan el papel clave de la sanidad privada en épocas en las que los recursos sanitarios son limitados, la sanidad privada ofrece a los padres la posibilidad de acceder a las vacunas no financiadas y recomendadas por los pediatras en beneficio de la correcta protección de su bebé, y de los que le rodean.