La varicela es una enfermedad infecciosa producida por el virus varicela-zoster que suele afectar como primoinfección a la infancia, aunque se puede dar también en la edad adulta. Se caracteriza por un cuadro exantemático (eruptivo) característico asociado a prurito (picor) en forma de máculo-pápulas, vesículas (ampollas) y costras cutáneas distribuidas fundamentalmente en tronco, cara y cuero cabelludo (menos en extremidades), suele ir acompañada de un cuadro febril, con astenia o cansancio, sudoración, anorexia o falta de apetito, cefalea (dolor de cabeza) y molestias gástricas.

 

El cuadro se suele resolver con antipiréticos, reposo y medidas de soporte. Si la infección retorna en la edad adulta lo hace en forma de herpes zoster, también denominado vulgarmente “culebrilla”.

El aspecto fundamental de la varicela en nuestros días viene dado no tanto por lo que representa en cuanto a la clínica o las complicaciones que pueden aparecer (impétigo, neumonía, encefalitis…), especialmente si afecta a embarazadas y pacientes inmunodeprimidos, sino por la revolución que ha supuesto su prevención con la vacuna, que hoy en día está ya disponible pero que desgraciadamente todavía no ha sido incluida en el calendario vacunal de algunos territorios. Hay que tener en cuenta que la varicela es contagiosa desde uno o dos días antes de que aparezca la erupción hasta la fase de costra de las vesículas o ampollas y se transmite por vía aérea fundamentalmente.

Los datos son determinantes y en esta ocasión nos llegan desde la Comunidad Foral de Navarra, lugar que junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son los únicos lugares en los que esta vacuna está incluida en calendario y disponible para todos los niños. La vacuna de la varicela ha obtenido una reducción global de la incidencia de la varicela del 97 por ciento de 2006 a 2012, según concluye una tesis doctoral presentada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra elaborada por el doctor Manuel García Cenoz.

La vacunación, no sólo la de la varicela, salva cada año cerca de tres millones de vidas en el mundo

El estudio muestra que “en el año 2006, en la Comunidad foral, cuando todavía no se vacunaba a niños en la infancia, la incidencia era de 804 casos por 100.000 habitantes, mientras que en 2012, seis años después de su inclusión en el calendario de vacunaciones, esta había disminuido hasta los 21 casos por 100.000 habitantes”. Asimismo y en lo referente a la población en edad adulta, también el experto observa una reducción del número de casos de varicela que excede el 90 %.

La vacuna contra la varicela está incluida sólo en los calendarios vacunales de algunas comunidades autónomas.

La vacuna de la varicela en estos territorios autónomos se administra a los 15 meses de edad y a los tres años. Esta pauta es la recomendada y es suficiente para provocar un vuelco en el patrón epidemiológico como el comentado. A partir de estos datos y extrapolándolos al resto del país lo que no se entiende es por qué la situación no es igual en todo el territorio, una vez que la ley general de Sanidad establece unos principios de equidad ineludibles para que todos los ciudadanos de nuestro país dispongamos de las mismas atenciones, recursos y por qué no resultados.

Tal y como afirma el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) de EE.UU “la vacuna contra la varicela es la mejor protección para usted y su hijo contra esa enfermedad. Además, cuando se vacuna, protege a otros en su comunidad. Esto es especialmente importante para las personas que no pueden vacunarse, como aquellas que tienen un sistema inmunitario debilitado y las mujeres embarazadas”.

Tengamos en cuenta que la inmunización en general a través de la vacunación (no solo la de la varicela) salva cada año cerca de tres millones de vidas en el mundo, una cifra que evidencia la “importancia” de las vacunas y los calendarios vacunales que, en opinión de los expertos, pueden ser consideradas como “una inversión” de futuro para los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo.