El verano también es una época en la que nuestros oídos han de ser vigilados y cuidados, muchas veces el baño en piscinas o en zonas donde el agua no ha sido tratada adecuadamente, unido a problemas ya existentes en nuestros conductos auditivos externos, como puede ser la formación de tapones de cera, puede contribuir al desarrollo de otitis medias externas de efectos clínicos evidentes.

Pablo Ortiz, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital La Milagrosa de Madrid advierte de la importancia de tener en cuenta este aspecto, ya que al retener el agua no tratada en el oído por la presencia de dichos tapones, ello hace que aumente nuestro riesgo de sufrir una otitis externa en un momento determinado.

shutterstock_62478709La otitis aguda externa es la más frecuente en esta época del año ya que la temperatura y la humedad hacen que la piel del conducto auditivo externo se macere y pueda llegar a hacer desaparecer su barrera protectora, siendo por lo tanto mucho más vulnerable a la acción de distintos agentes infecciosos y microorganismos. “Este mecanismo se ve amplificado en pacientes con sequedad de la piel y en personas que no tienen cera en los oídos, en la mayoría de los casos, por una excesiva limpieza”, explica.

El síntoma principal de la otitis externa es el dolor de oído, el cual puede ser grave y empeorar cuando se tira de la parte externa del oído o se hace presión sobre éste. Masticar puede resultar doloroso para ciertas personas con otitis externa (a veces, el canal auditivo pica antes de que el dolor comience). La hinchazón del canal auditivo puede provocar una sensación de taponamiento y es posible que como consecuencia de la inflamación del oído externo, los ganglios de alrededor del oído, aumenten su tamaño y provoquen molestias (adenopatías). También puede haber cierta supuración del oído (color claro al principio, pero después se torna más opaca y amarillenta si hay sobreinfección bacteriana). Es posible que la audición se vea afectada de manera temporal y no es frecuente que se llegue a producir fiebre.

El doctor Ortiz explica que “en verano también hay riesgo de padecer una otitis media, más presente en otoño e invierno puesto que va ligada a procesos infecciosos de las vías respiratorias superiores”. Este fenómeno clínico suele ser producto de los frecuentes cambios bruscos de temperatura al salir de lugares en los que hay aire acondicionado a otros en los que el calor exterior es el predominante.

Este cambio brusco de temperatura puede afectar a nuestras vías respiratorias superiores, con la consiguiente congestión del conducto de ventilación del oído medio que desemboca en la faringe a través de la denominada “trompa de Eustaquio”, y la sobreinfección bacteriana del conducto que puede llegar a producirse. “Se retiene moco en el oído medio y se puede sobreinfectar por distintos gérmenes dando lugar a una otitis media”, concreta el especialista. La sintomatología en casos de otitis media es más evidente, pudiendo provocar incluso fiebre, malestar general y complicaciones diversas si el problema no se ataja adecuadamente y a tiempo.

Algunos consejos para prevenir la aparición de este tipo de procesos incluyen:

  • No obsesionarse con una limpieza excesiva del conducto auditivo externo e intentar no rascarse en el caso de tener gran sequedad de la piel
  • Dejar un pequeño contenido de cera en el oído es conveniente ya que actúa de barrera frente a los microorganismos (evita que se introduzcan gérmenes de nuestro medio procedentes de otras zonas de piel o pelo)
  • En caso de otitis externa ya instaurada, evitar la entrada de agua para no agravar el proceso, aunque eso signifique dejar de darse un baño en la piscina.
  • En personas que forman tapones de cera muy oclusivos, se recomienda que acudan a su otorrino para retirar el tapón antes de exponerse a los baños en verano y así evitar una posible retención de agua.
  • Evitar al máximo los cambios bruscos de temperatura que padecemos especialmente en verano.

En la otitis externa el tratamiento es tópico a base de gotas y pomadas antibióticas y si la infección es muy extensa, se suelen administrar antibióticos administrados por vía oral. “Se desaconseja el empleo de calor local que por el contrario, puede favorecer la infección”.

Por su parte, el tratamiento contra la otitis media incluye además del antibiótico oral, lavados nasales y una correcta forma de sonarse y eliminar la mucosidad nasal, “de cara a ayudar a la descongestión del oído medio”, indica el especialista. “El calor local aquí sí puede ayudar a la apertura mínima del tímpano para que se inicie el drenaje espontáneo del material infectado retenido en la cavidad media del oído. Las gotas antibióticas también están indicadas ya que evitan que ese material que se drena pueda contaminar la piel del conducto auditivo externo”, recuerda.

Hemos de tener en cuenta que la mala evolución de una otitis media puede provocar cuadros clínicos más severos como la laberintitis, mastoiditis, parálisis facial, abscesos cerebrales  e incluso meningitis, por ello es tan importante su tratamiento precoz y abordaje adecuados.