Los niños necesitan jugar y los videojuegos son una excelente opción siempre y cuando el contenido sea el adecuado a la edad de los pequeños. Ayudan a desarrollar el pensamiento crítico, contribuyen a fomentar habilidades motoras, cognitivas y sociales, además de ser una estupenda herramienta  para la denominada Alfabetización digital.

Estadísticas recientes señalan que uno de cada cuatro adolescentes españoles son usuarios habituales de videojuegos. El número es más elevado en niños que en niñas, sin embargo las compañías comienzan a lanzar títulos específicos para ellas. El sector del videojuego en España es la primera industria de ocio audiovisual e interactivo del país, y los efectos de los videojuegos en niños y adolescentes son constantemente discutidos. Numerosos estudios señalan que algunos videojuegos fomentan comportamientos agresivos en los jugadores, sin embargo los  videojuegos tienen una gran cantidad de beneficios tanto para niños como para adolescentes, siempre y cuando se atienda a una serie de recomendaciones.

Los videojuegos contribuyen a desarrollar el pensamiento crítico. Normalmente plantean problemas y retos a superar acostumbrando así al jugador a plantear posibles soluciones mentalmente, diseñar estrategias, sopesar consecuencias, etc. Muchos de los juegos del género plataformas (Mario Bros, Donkey Kong…), ayudan a mejorar habilidades motoras, mejorar la coordinación visual y manual en los niños, además de estar cargados de valores positivos como la lucha del bien contra el mal, la responsabilidad, la solidaridad, el amor y la amistad. El desarrollo de la imaginación y la creatividad también puede venir de la mano de los mundos de fantasía que proponen los videojuegos.

 

shutterstock_181399541 También hay que tener en cuenta que ayudan a reforzar cualidades importantes como la perseverancia en el esfuerzo (al tratar de superar los desafíos que plantean), aumentando también la tolerancia frente al fracaso, fomentando valores propios del deporte, como la sana competitividad, el respeto a unas normas, la adaptación a una disciplina... Además el componente social es fundamental: los modos cooperativos y competitivos de los videojuegos, la opción de jugar online, hacen que los usuarios desarrollen habilidades sociales fundamentales a ciertas edades. Por otro lado los videojuegos sirven de herramienta para la Alfabetización digital, estimula la memoria y la capacidad para retener conceptos numéricos.

Eso sí, para que éstos efectos positivos no traspasen la barrera y se conviertan en conductas adicitivas con más efectos negativos que positivos, hay una serie de recomendaciones fundamentales a tener en cuenta.

  • Para empezar todos los videojuegos tienen un código PEGI que señala la edad a partir de la cual el videojuego es adecuado. A pesar de que sea apto en función de este código es conveniente revisar el contenido del mismo.
  • Es importante controlar el tiempo que los pequeños dedican a los videojuegos . Algunos autores señalan que 3 ó 4 horas a la semana podría ser el tiempo límite.
  • Jugar con los pequeños potenciando así la vida familiar y comprobando cómo les afecta y cómo aprenden con los videojuegos.

En 2013 se vendieron en España 10.830.000 unidades de videojuegos, 1.172.000 consolas y 4.400.000 periféricos. En total los españoles se gastaron 194 millones de euros en consolas de sobremesa y 80 millones en las consolas portátiles, según los datos de aDeSe (Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento).


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.