Los 200 “whatsapps” del grupo de los colegas, los 30 del de los compañeros de la universidad, otros 15 de la pareja, alguno de mamá… y todos tienen que ser atendidos. La increíble explosión de los smartphones, tablets y demás comienza a tener repercusiones en nuestra salud, y no sólo porque se corre un serio peligro al caminar por las calles leyendo la pantalla y whatsappeando, que también, sino porque nuestras muñecas pueden acabar con una seria inflamación.

La prestigiosa revista The Lancet ha acuñado recientemente el término “WhatsAppitis”. El artículo está firmado por la doctora Inés Fernández Guerrero, del Hospital General Universitario Virgen de las Nieves de Granada. Las navidades de 2013 atendió a una compañera de 34 años que llevaba 27 semanas embarazada. La paciente se presentó con un fuerte dolor en las muñecas que había surgido de manera repentina sin haber sufrido ningún tipo de traumatismo. Debido al embarazo de la paciente, no se pudo realizar una radiografía por lo que la doctora diagnosticó una tendinitis del pulgar tras una exploración física.

La causa de la tendinitis apareció tras estudiar la rutina de los días previos de la paciente. Ésta había estado de guardia durante el día 24 de diciembre, Nochebuena y dedicó el día 25 a contestar todas las felicitaciones. La doctora calculó que la paciente había estado aproximadamente unas seis horas sosteniendo un móvil de 130 gramos y trabajando con ambos  pulgares. De esta manera se le recetó a la paciente antiinflamatorios y abstinencia total del uso del móvil. Con los días y el uso de paracetamol, la inflamación comenzó a remitir.

En su artículo la doctora Fernández-Guerrero apunta que la “WhatsAppitis” debería comenzar a tomarse en cuenta en las consultas ya que podríamos estar ante una nueva “enfermedad emergente”. Si además tenemos en cuenta que cada vez dependemos más de nuestros terminales,tanto para el trabajo como para el ocio, la alarma aumenta. Lo recomendable es hacer un uso moderado de él.


Lorena Pérez

Lorena Pérez

Licenciada en Periodismo, lleva diez años escribiendo en distintos medios sobre salud, ocio y cine. Aficionada a la buena cocina y la buena comida (sólo si es sin gluten), deportista y cinéfila sin remedio, se acerca al mundo de la salud desde un punto de vista amable y riguroso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los lectores de Knowi.