La práctica regular de yoga es muy aconsejable para niños y adolescentes: les ayuda a eliminar el estrés escolar, relajarse, concentrarse, respirar mejor y corregir numerosos trastornos posturales. Ya hay centros en España donde imparten clases a los más pequeños, nunca es pronto para empezar.

Siendo el yoga el método más eficiente para eliminar tensiones, agresividad, contracturas, estrés, ¿cómo es que no es más utilizado en niños? Hay países, como EEUU, donde es más común, pero en España aún queda camino por recorrer, aunque desde la Escuela Internacional de Yoga (EIY) y gracias al programa “Yoga en la educación”, cada vez hay más colegios públicos y privados que se están interesando por el yoga como actividad extraescolar.

Los expertos dicen que a partir de los siete u ocho años, el niño puede practicar sin dificultad las posturas del yoga que son habituales en las clases de adultos, aunque por debajo de esa edad conviene impartir la instrucción de otro modo. Lo ideal es que practiquen yoga al menos dos veces por semana en sesiones de unos 30 a 40 minutos. Los padres es conveniente que practiquen con ellos y así se podrían plantear las clases como un juego. Además el nombre de gran parte de las posturas se corresponde con nombres de aves, animales…les son familiares y les puede divertir.

Tal y como hemos mencionado en otros artículos, no hay que imponer la práctica de este deporte al igual que de casi nada, ya que cuando se imponen actividades de ocio a los más pequeños, lo más seguro es que las terminen rechazando.

Los niños agradecerán ese tiempo que trabajan en silencio para sentirse a sí mismos, así como contar con un espacio donde no tienen que competir.

La práctica del yoga favorece una alineación correcta de la columna vertebral y de todas las articulaciones en general, además abre las vías respiratorias, relaja los músculos torácicos y otorga un control consciente sobre muchas tensiones musculares, lo que es de gran interés en trastornos como el asma. En niños estresados, y es muy triste decirlo pero cada vez hay más casos, al igual que con trastornos de atención o hiperactividad, el yoga proporciona calma y relajación. También el hecho de que sea un deporte donde el niño no deba competir y que no haya ni recompensas ni castigos ayuda a que se sientan libres para expresarse sin temor a críticas.

El inicio del curso escolar puede ser un buen momento para iniciar a los más pequeños en el yoga, una práctica deportiva que puede servirles en el futuro como una valiosa herramienta para afrontar la vida.