Aventura versus seguridad; tensión versus tranquilidad; éxtasis juvenil versus seducción varonil… Ainssss ¿con cuál nos quedamos? Y, ¿alguno es más “saludable”?

El yogurín…significativamente más joven que tú y con esas pintas en plan “soyrebeldeporqueelmundomehahechoasí”. Salir con hombres más jóvenes tiene muchos prejuicios, y en numerosas ocasiones se rechaza la oportunidad pensando en el que dirán. Pero, dejando de lado esos prejuicios, las mujeres que se animan a salir con un hombre de menor edad disfrutan de este tipo de relaciones, y no solo por el aspecto de los hombres más jóvenes, sino por su manera de ver la vida. Pero con ellos no suele haber futuro, sólo hay presente.

Y aquí es donde empieza el problema…sí, nos sentimos más sexy, enérgicas, con la autoestima por las nubes, llenas de salud y vitalidad, pero los problemas llegan cuando empezamos a buscar estabilidad y vemos que por la diferencia de edad, nuestra pareja no nos la puede dar. Todos los beneficios saludables que habíamos obtenido en compañía de nuestro Petit Suisse se han ido al traste. Por eso hay que estar muy segura de qué tipo de relación queremos antes de lanzarse. Sin embargo, un estudio del científico Sven Drefahl del Instituto Demográfico del centro Max Planck de Alemania, no detectó una relación beneficiosa en las mujeres que se casan con hombres menores: de hecho, casarse con varones de menor edad incrementa la posibilidad de las mujeres de morir antes de los 65 años.

Si las mujeres nos casamos con un hombre entre siete y nueve años más joven, se eleva en 20% el riesgo de muerte prematura. Drefahl explica que socialmente es menos aceptado que las mujeres tengan parejas menores, lo que perjudicaría el bienestar emocional de las que se hallan en esa situación.

Por lo que nos queda la opción de “el madurito”…significativamente más mayor que tú, nunca falta detalle en su estilo y su apartamento no desentona: normalmente tienen servicio de limpieza y no hay detalle que no esté en perfecta armonía con el resto de objetos de la estancia. Los maduritos suelen seducir sutilmente y no dicen palabrotas. No les importa gritar a los cuatro vientos que quieren verte y tú no te ves obligada a medir tus palabras constantemente para evitar que sufran un ataque de pánico. Solo hay presente pero nadie se desmaya, se asusta ni sale corriendo en cuanto le hablan de futuro (cuando digo futuro me refiero a planear una cita para el mes siguiente). Es un “tú y yo”, pero también nosotros. Por lo que sorprende a quien no está acostumbrada, relaja su compañía y esto nos beneficia de forma muy positiva a nuestra salud. No hay altibajos, todo es fácil y fluido.

Con el tiempo y los años, la soledad se puede convertir en algo que lastre nuestra vida. Lo cierto es que estar solos o no también puede afectar a nuestra felicidad y a nuestra salud.

Según un estudio realizado por el Instituto Karolinksa, los solter@s maduros sufren enfermedades degenerativas en la edad avanzada antes que las personas que tienen una pareja estable. Si está solter@ a los 50, tienes el doble de posibilidad de tener una enfermedad que una persona que tiene una relación. También este estudio deja claro que estas enfermedades afectan más a los hombres que a las mujeres.

Así que lo uno, lo otro o lo del medio, da igual, escoge a quien te haga feliz y, como siempre decimos en Knowi, la felicidad te traerá salud.