Cogemos el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y buscamos “gris”: Dicho de un color semejante al de la ceniza o el acero, y que resulta de mezclar el blanco y el negro. Pero también dice que es “algo carente de atractivo o singularidad”. Pero una zona es una parte de algo, una singularidad entre la generalidad.

¿Y si juntamos ambos conceptos, qué nos dará? Pues vamos a probar, pero sólo con algunas posibilidades, lo contrario sería temerario. ¡Bien!, empecemos:

Zona gris: Espacio resultante de la intersección cromática de una zona blanca y otra negra.
Zona gris: Zona que nos es de ningún otro color o composición entre ellos.
Zona gris: Traducción al español de una película reciente acerca del holocausto nazi.
Zona gris: En estadística se dice de los datos que no se han tenido en cuenta.
Zona gris: En el ámbito legal, donde aplica la jurisprudencia del juez porque la ley no es determinante.
La lista sería más larga, claro, pero ya solo una de las posibilidades que he planteado daría para una buena reflexión. Me voy a ocupar hoy de otra diferente.La zona de comportamiento en la que se mueve la sociedad occidental hoy. Podríamos extenderlo al pensamiento, pero no lo haré porque es algo que para analizarlo entraríamos en la zona gris de la estadística, y no es plan de mezclar para hacerlo aún más complicado.

Considero que la acomodada sociedad contemporánea occidental ha entrado en una época donde todo es relativo, excepto la teoría de la relatividad que se está convirtiendo, por fortuna, en absoluta. Cada descubrimiento la acerca más a esa certeza de que lo relativo es relativo, absolutamente relativo.  Voy a explicarme. Cuando alguien opina que sólo existe una verdad y que es absoluta, está en una zona negra o blanca. Se ha posicionado en un lado o en el otro. Claro está, en el otro lado no hay verdad. Por otra parte cuando alguien se atreve a decir que la verdad no existe, ni siquiera la suya, se sitúa en la zona gris.

“Lo importante no es acertar o estar equivocados, es creer en algo, actuar movidos por algo que nos guíe”.

No hay definición, todo vale, todo puede adaptarse a sus intereses, que son la auténtica verdad en la que piensa.
Personalmente pienso que quizás haya que volver a plantearnos axiomas de pensamiento porque si no, tanta relatividad acabará por destruirnos ¿Podríamos considerar que el gris es un color diferente y que no se corresponde con la mezcla del blanco y el negro? Si así fuera tendríamos que plantearnos que gran parte del pensamiento y de las actuaciones de las personas tienen una respuesta distinta a los que apuestan por el blanco o a los que apuestan por el negro. En ese supuesto, la zona gris sería la relativización de todo. Se correspondería con un posicionamiento vital diferente y con entidad propia. ¿Y qué me dicen de situarnos ahí? Pues acertaron, ahí estamos como sociedad, como grupo humano carente de verdad. Como he observado antes, es Einstein el que lleva razón, aunque él lo planteara como algo relativo. Si me sitúo en lo relativo, éste se vuelve absoluto.

Las personas con comportamientos blancos o negros creen en lo que hacen y/o dicen y que van a por ello, lo defienden a “capa y espada” y no se avergüenzan. Lo importante no es acertar o estar equivocados, es creer en algo, actuar movidos por algo que nos guíe. Si la verdad fuera una sartén, sería actuar como si la tuviéramos cogida por el mango. Tener presente y valorar ciertos principios y darlos como válidos aún en contra de lo que piensen los que están en la otra zona. Sería un error pensar que eso significa imponer por la fuerza aquello que se valora. Son dos ontologías distintas. Una cosa es lo que pienso que se debe hacer por estar convencido de lo blanco o de lo negro es y otra la disposición a imponerlo por la fuerza.

“La zona gris es la corrupción del ser humano, el robo absoluto de lo material y lo inmaterial”.

La zona gris, no es sinónimo de la verdad en el medio, sino de la verdad “a medias”, de la mediocridad más absoluta. La zona gris es el Medievo, la animalidad más absoluta en términos de falta de razón. Están en la zona gris los que están en la ley pero sin respetarla que somos casi todos. También están los que respetan a todos porque no todo es respetable. Hay actuaciones que no pueden respetarse, y muchas están guiadas por ideas no respetables. La zona gris es la permisividad con lo peor del ser humano, y con todos los seres humanos, hagan lo que hagan y piensen lo que piensen. La zona gris es la corrupción del ser humano, el robo absoluto de lo material y lo inmaterial.

O eres de los míos o de los otros, eso es lo que piensan los que están en la zona blanca o en la negra. Los que están en la zona gris relativizan todo. La verdad no existe, salvo que me beneficie. Todos son ladrones menos yo que solo me llevo lo que es mío. Robar un folio, una idea, un minuto de tiempo o una alegría de otro, eso es estar en la zona gris. “La clase de personas que trabajan para terceros es buena y la clase de personas para las que trabajan es mala”. “Hagas lo que hagas, tú me explotas, me vejas y me degradas”. Todos estos pensamientos son producidos por efecto de estar en la zona gris. Demasiados grises y pocos blancos o negros. El dicotómico es el mundo que preferiría, el mundo donde se supiera el color de la zona en que está cada uno. Saber quién es el policía y quién el ladrón. Y si se pudiera, quién el explotador y quién el explotado.

Pero estamos en la zona gris y todos robamos un folio, una idea, un minuto o una alegría. Se dice que el corrupto y el ladrón es el otro, que roba más. En qué quedamos, ¿robas o no? ¿La llamada furtiva en el teléfono de la empresa donde trabajas es o no es robar? ¿Quitarle el sueño a alguien es o no es robar? ¿Copiarle sus escritos, sus proyectos, sus programas, es o no es robar? ¿Y quitarle sus sueños a las personas, es o no es robar? Es la zona gris donde resulta que todos roban y son corruptos menos ellos. Estar en la zona gris hace que todos nos comportemos mal y que seamos sufridores sociales. Por supuesto, sufrimiento producido por los otros.

Ahora bien, lo humano es estar en algún momento en la zona gris –es inevitable-. Darse cuenta y salir de ahí es propio de los humanos avanzados, maduros. Los que están en la zona gris arguyen: “Aquí todo el mundo roba y el que no lo hace es porque no puede”. Es lo que tiene la zona gris, que nos convierte en grises y ridículos. Cuando estamos en esa zona relativizamos el daño que causamos aunque nunca el que nos causan a nosotros. Éste siempre es blanco o negro, lo ubicamos bien.

Estar en la zona blanca o negra nos da pertenencia a algo, compartimos o no pero sabemos dónde estamos y qué podemos esperar. ¿Tienes claro en qué zona estás? ¿Sí? ¿Ha robado un folio, un minuto de alguien, o algo de otro o, tal vez, de todos? Si es así, estás en la zona gris. Si no lo ves claro, repasa su vida y después sitúate, sabrás en qué zona está y los demás tendremos alguna posibilidad de saberlo. Si estás convencido de estar en la zona gris, puede que necesites ayuda, aunque solo si quieres. Búscala, seguro que la tienes cerca y fácil. Ah! y pásate a la zona que prefieras, sólo es una cuestión de actitud salir de tu zona gris.