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Enfermedad de Chagas: una vuelta anunciada

Enfermedad de Chagas: una vuelta anunciada

La enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana es una enfermedad parasitaria tropical, generalmente crónica, causada por el protozoo flagelado Trypanosoma cruzi. Se considera que la enfermedad de Chagas es endémica de América, distribuyéndose desde México hasta Sudamérica, aunque existen vectores y reservorios incluso en el sur de los Estados Unidos, y en la actualidad se considera una enfermedad, aunque esporádica, con casos identificados en Canadá y EE.UU. Se estima que son infectadas por la enfermedad de Chagas entre 15 y 17 millones de personas cada año, de las cuales mueren unas 50 000.

La enfermedad se transmite y propaga por la picadura de los redúvidos o chupasangre (Chinches) especies de insectos hematófagos de triatominos de la subfamilia Triatominae. Estos vectores se encuentran en grandes cantidades en la naturaleza y suelen habitar en los rincones y grietas de viviendas precarias. El reservorio natural son muchas especies de mamíferos infectados que transmiten el parásito, los insectos se infectan al chupar la sangre de los seres humanos u otros mamíferos y los factores de riesgo de contraer esta enfermedad infecciosa se encuentran en vivir en una vivienda precaria donde los redúvidos habitan en las paredes, habitar o visitar zonas de Centroamérica y Sudamérica, la pobreza y las bajas condiciones de higiene y salubridad o recibir una transfusión sanguínea de una persona que porta el parásito, aunque no tenga activa la enfermedad de Chagas. También puede haber casos excepcionales de transmisión prenatal, por lactancia materna o por inoculación acccidental en el laboratorio o comer alimentos infectados como carne infectada poco cocida.

Los síntomas característicos de esta enfermedad parasitaria consisten en fiebre, malestar general, astenia, cansancio, linfadenopatía (Inflamación ganglionar), hepato-esplenomegalia (aumento del hígado y bazo) y puede aparecer también miocarditis y meningoencefaitis, así como presencia de un área inflamada y enrojecida alrededor de la picadura del insecto que es característica. Tras esta fase que podemos denominar aguda la enfermedad remite y no se presenta ningún otro síntoma durante muchos años.

Cuando los síntomas finalmente se presentan suelen incluir estreñimiento, alteraciones digestivas de diversa índole con dolor abdominal, dificultad para la deglución (megacolon y/o megaesófago), insuficiencia cardiaca, palpitaciones, miocardiopatía … esta es la etapa crónica, a la cual llegan entre el 30% y el 40% de todos los pacientes chagásicos, sin tratamiento la enfermedad de Chagas puede ser mortal, por lo general debido al componente de miocardiopatía.

El diagnóstico se basa en hemocultivo, radiografía de tórax, ecocardiografía, electrocardiograma (ECG), enzimoinmunoanálisis de adsorción (ELISA) y frotis de sangre periférica para buscar signos de infección. El tratamiento es a base de benznidazol y nifurtimox, actualmente existe otro medicamento el posaconazol, este si es capaz de aniquilar al parásito Tripanosoma cruzi ya que inhibe la síntesis del ergosterol y así el parásito no puede sobrevivir. Este medicamento aumenta su efectividad al ser combinado con amiodarona.

En cuanto a la prevención y a pesar de las campañas de desinsectización llevadas a cabo en numerosos países de Latinoamérica durante más de 10 años, las chinches (Triatoma infestans), la principal especie vector de la enfermedad de Chagas, vuelven a colonizar hoy en día en los poblados de numerosas regiones latinoamericanas. Los investigadores del IRD (Institut de Recherche pour le Devéloppment) y sus colaboradores bolivianos han explicado este fenómeno en los Andes. Las viviendas vuelven a ser colonizadas por poblaciones salvajes de Triatoma infestans. Estas se encuentran muy próximas a la genética de sus congéneres domésticos y, por tanto, son capaces de adaptarse al hombre al igual que lo hacen estos últimos.

Además, y sorprendentemente, pueden alimentarse del hombre en el medio natural, durante sus actividades en el exterior (cultura, ganadería, vivaque). Estas chinches salvajes representan a su vez un riesgo importante de reemergencia de la enfermedad, ya que una de cada dos es portadora del parásito responsable de la infección, un índice extremadamente elevado.

El estudio pone en evidencia el fracaso de las acciones de lucha contra la enfermedad de Chagas en ciertas regiones de América Latina. Queda por entender qué factores empujan a las chinches salvajes a emigrar hacia los pueblos, para definir las medidas que pueden tomar las autoridades sanitarias y los habitantes para protegerse de todo contacto con los vectores.

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