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Las células madre, claves en las enfermedades de retina

Las células madre, claves en las enfermedades de retina

Un equipo de investigadores estadounidenses ha probado la eficacia de las células madre para regenerar el tejido muscular del ojo en 18 personas. Los implantes no han producido rechazo y les han devuelto la vista.

Desde que se descubrieran las células madre embrionarias en 1981, se ha investigado intensamente sobre sus aplicaciones para regenerar tejidos musculares, reemplazar las células en pacientes con diabetes e ictus, y tratar trastornos mentales como el párkinson y el alzhéimer.

Una investigación publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet es una prueba fehaciente de que las células madre pueden resultar seguras a medio plazo en los seres humanos. El estudio describe 18 casos de pacientes con enfermedades que tienen como consecuencia la ceguera progresiva y que gracias a la implantación de células madre en sus ojos, han recuperado parcial o totalmente la visión.

shutterstock_181680974“Las células madre son capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del cuerpo, pero su investigación no ha sido fácil porque implicaba algunos riesgos, como la posible formación de tumores y el rechazo inmunológico”, explica Robert Lanza, autor principal del estudio y jefe científico de Advanced Cell Technologies (ACT), la empresa estadounidense que ha financiado el estudio. “Como resultado, vemos que los sitios que no producen una respuesta inmune fuerte, como los ojos, se han convertido en la primera parte del cuerpo humano en beneficiarse de esta tecnología”.

Debido a su naturaleza “inmunoprivilegiada”, el ojo es capaz de tolerar células extrañas sin provocar apenas una respuesta inmunitaria.

El ensayo tenía como objetivo fundamental el tratar de regenerar células retinianas. La investigación se llevó a cabo en nueve pacientes que padecían la enfermedad de Stargardt, que es hereditaria. Otros nueve pacientes tratados sufrían degeneración macular asociada a la edad (DMAE), y oscilaban entre los 21 y 70 años. Tanto la enfermedad de Stargardt como la degeneración macular asociada a la edad son las principales causas de ceguera juvenil y adulta en el mundo desarrollado.

Para comparar las mejorías en la visión de los pacientes, implantaron células madre en uno de los dos ojos. Así, al ser el órgano de la visión un órgano par pudieron observar cómo evolucionaba el tratamiento en el ojo tratado y en el contralateral o de control. Comprobaron que los ojos en los que no se habían implantado células madre no mostraron mejorías visuales apreciables, al contrario de lo que ocurría con aquellos ojos que sí habían recibido dichas células.

Los resultados indican que pasados los tres años desde el trasplante, la mitad de los pacientes recuperaron parcial o totalmente la visión.

Los resultados indican que pasados los tres años desde el trasplante, la mitad de los pacientes recuperaron parcial o totalmente la visión. El diagnóstico destaca que no se registraron problemas inmunológicos relacionados con el fenómeno del rechazo. Los efectos adversos observados se asociaron con la propia cirugía en la retina y la inmunosupresión. Los investigadores han indicado que no están relacionados con las células madre.

Según Steven Schwartz, coautor principal del estudio y miembro del Instituto Jules Stein (EE UU), “las células madre son una alternativa a la pérdida de visión progresiva en la gente con enfermedades degenerativas. La investigación marca un emocionante paso hacia su uso en el tratamiento de enfermedades que requieran la reparación o el reemplazo de tejidos musculares”.

Para Anthony Atala, director del Instituto Wake Forest, en Winston-Salen (EE UU), “el trabajo de Schwartz y sus colegas es un logro importante, pero el camino para llegar a este punto no ha sido fácil. Desde el descubrimiento de las células madre regenerativas han pasado muchas cosas: debates políticos, éticos y científicos de interés mundial”. Sin embargo, subraya: “Queda mucho trabajo por hacer con las células antes de ir más allá de ensayos experimentales, pero por lo menos avanzamos en el camino”.

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