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Día Mundial del Parkinson: mucho camino por recorrer

Día Mundial del Parkinson: mucho camino por recorrer

El cerebro aunque cada vez se conoce más sobre él, sigue siendo, en buena medida, ese gran desconocido. Sobre la enfermedad de Parkinson cada vez se conocen más detalles, en cualquier caso un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y una buena y exhaustiva rehabilitación son fundamentales en la totalidad de los pacientes.

La enfermedad neurodegenerativa de Parkinson fue descrita en 1817 (Essay on the Shaking Palsy) por el médico británico Dr. James Parkinson; los cambios bioquímicos asociados fueron identificados en los años 1960 y la causa del proceso, la pérdida de células dopaminérgicas fundamentalmente en la substancia negra fue identificada más tarde, en la década de los años ochenta.Dicho proceso afecta aproximadamente al 0,4% de los individuos mayores de 40 años, al 1% en los mayores de 65 años y al 10% en los que superan la barrera de los 80 años de edad. La edad promedio de inicio es hacia los 57 años y es infrecuente que la enfermedad comience en edades tempranas (parkinsonismo juvenil).

Hay documentados algunos ejemplos célebres de personas de renombre que padecen o han padecido este proceso neurodegenerativo, entre ellos, los actores Michael J. Fox (1961-) y Vicky Lusson (1960-), la actriz Katharine Hepburn (1907-2003), el boxeador Muhammad Alí (1942-) y figuras ilustres como William Humboldt (1767-1835), Francisco Franco (1892-1975), Adolf Hitler (1889-1945), Mao Zedong (1893-1976), Pierre Trudeau (1919-2000), Janet Reno (1938-), el Papa de la Iglesia Católica Juan Pablo II (1920-2005) y el Cardenal Jean-Louis Tauran.

El sello distintivo de la enfermedad de Parkinson es la presencia de los denominados “cuerpos de Lewy” llenos de sinucleina en el sistema nigroestriado del cerebro. En este proceso se pierden neuronas pigmentadas de la substancia negra, el denominado locus ceruleus y otros grupos celulares de estructura dopaminérgica. Con toda seguridad puede existir una cierta predisposición genética ya que entre el 5 y el 20% de los pacientes presentan perfiles genéticos evidentes con presencia de antecedentes familiares.

En cuanto a los rasgos clínicos son conocidos al menos los más comunes y entre ellos el más característico es el temblor de reposo de 4 a 6 Hz que mejora con el movimiento y desaparece con el sueño que se suele acompañar de bradicinesia o lentitud de movimientos, alteración de la motricidad fina, micrografía (estado en que la letra en manuscrita del paciente cada vez se hace más pequeña e ilegible), hipofonía o disminución del volumen del habla, sialorrea (producción excesiva de saliva), temblor en reposo, rigidez muscular, signo o fenómeno de la rueda dentada al flexionar o extender una extremidad, alteración de la postura, inestabilidad postural. Junto a ello puede asociarse estados de depresión y ansiedad, apatía, alteraciones cognitivas, insomnio, alteraciones sensoriales y dolor, anosmia (pérdida o disminución del sentido del olfato), trastornos de la función autonómica, etc… teniendo en cuenta que no todos los síntomas aparecen en todos los pacientes.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y el tratamiento se basa en el uso de carvidopa/levodopa u otras substancias medicamentosas como la amantadina, IMAO’s, agonistas dopàminérgicos en cualquier estadío de la enfermedad, inhibidores de la catecol O-metiltransferasa, Estimulación transcraneal por corriente alterna o TACS y cirugía si fracasa el tratamiento médico.

La rehabilitación es muy importante en estos pacientes, el ejercicio de manos y el trabajo de un logopeda son fundamentales. En cuanto a la prevención se ha intentado relacionar el consumo regular de antinflamatorios no esteroideos y de ciertas vitaminas con un menor riesgo de enfermedad de Parkinson pero los resultados de estos estudios son contradictorios y no determinantes. La asociación más firme actualmente es la mayor incidencia de la enfermedad entre no fumadores: existe una relación en la alteración en los niveles de dopamina producidas por el tabaco y una disminución del riesgo de contraer Parkinson, pero los mecanismos de tal relación tampoco son firmes. Por último algunos estudios sugieren una relación entre el consumo de lácteos y la enfermedad de Parkinson, aspecto también contradictorio, poco claro y que está aún por determinar.

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