No es un titular cualquiera, es una expresión popular que encierra toda una filosofía y una circunstancia que a cualquiera de nosotros nos puede ocurrir en cualquier momento de nuestras vidas asociada a un sin fin de situaciones.

En está ocasión me voy a referir a aquel que desea emprender, ponerse por su cuenta, darse de alta como autónomo, en fin, poder hacer posible el sueño propio dejando atrás el ajeno. Si estás en esa tesitura, enhorabuena, pero ármate de paciencia ya que los momentos previos que vas a protagonizar son toda una maratón que desde luego no te va a dejar indiferente y van a dejar una huella indeleble en ti.

Aunque parezca mentira, y no me refiero con ello al título de la canción, el autónomo es un héroe que trabaja en silencio, sin grandes aspavientos por su circunstancia, sino más bien todo lo contrario, y eso que desde mi punto de vista tendría todo el derecho a levantar la voz con el ánimo de ser escuchado con especial atención.

Cuando te vas adentrando en esta senda cargada de incertidumbre y asimetrías te vas dando cuenta que no eres igual que los demás que trabajan para otro y están bajo el imperio de la nómina. De entrada ese papel que refleja tu salario es una patente de Corso en términos de seguridad social, incapacidad, baja, desempleo, etc… Cuando te tienes que sacar las castañas del fuego tú solo, además de los obstáculos has de contar con las enormes diferencias que existen.

[blocktext align=”right”]Me dicen que si además quieres contratar a tus hijos para que tengan un puesto de trabajo, en teoría no tienen derecho a cobrar la prestación de desempleo llegado el caso, aún no sé bien por qué mecanismo…[/blocktext]

De entrada tienes que pagar una ingente cantidad como cuota de autónomos que te da derecho a la asistencia sanitaria y al acceso a la futura pensión o prestación de jubilación, pero estamos hablando que si quieres cotizar por el máximo para que el día de mañana te quede poco más de dos mil euros al mes has de abonar mensualmente más de mil hasta la edad de jubilación. En teoría y si pagas suplemento para casos de incapacidad, baja y desempleo, si al final tienes que pasar por alguna de esas circunstancias desgraciadas, no está muy claro quién se hace cargo de tu situación.

Pero eso no es todo, me dicen que si además quieres contratar a tus hijos para que tengan un puesto de trabajo, en teoría no tienen derecho a cobrar la prestación de desempleo llegado el caso, aún no sé bien por qué mecanismo… además por si fuera poco pierdes bonificaciones o ayudas si los contratas… parece ser que solo tienes alguna prebenda si se constituyen también como autónomos y se declaran “familiares colaboradores”… en fin…

A partir de ahí te transformas en un administrativo más, o lo encargas a una gestoría y le pagas religiosamente para que te haga todos los trámites con ministerios y demás organismos, o lo haces tú con el riesgo añadido de no hacerlo bien y sufrir los rigores correspondientes y penalizaciones. No hablo de un formulario, hablo de muchos modelos que hay que presentar periódicamente para estar en regla. Si los presentas en persona mal, pero hay algunos casos que para presentarlos a través de la oficina virtual de turno tienes que ser por lo menos Steve Jobs o el señor Bill Gates, vamos un experto en informática y computación de tomo y lomo.

Ya no hablo de los trámites administrativos, licencias, tasas, impuestos, capitalizaciones, alta en el régimen especial de autónomos de la seguridad social, alta en hacienda, alquileres, etc…, etc…, etc…. En fin todo un reto para quien sea capaz de afrontar situaciones cargadas de adrenalina, incomprensión, indiferencia y en algunos casos incluso de rechazo.

Luego ves información plagada de “slogan” sobre lo fácil que es emprender, la cantidad de ayudas a las que tienes acceso, lo bueno que es ser emprendedor, lo importante que es para nuestro país que haya gente con inquietudes, innovadora, que no le espanten los retos, que busque hacer realidad su sueño y así hasta el infinito de argumentos vacíos de contenido.

No puede ser que se insista hasta la saciedad que este país es un entorno de pymes, más del 90%, y luego no se estimule con tenacidad a quien mayoritariamente están ofertando empleo en España. Primero y hace unos años se buscaba y se presumía de tener un hijo en la función pública habiendo ganado una oposición, significaba trabajo seguro para toda la vida con salario y nómina. Luego se pasó a sacar pecho por el hijo colocado en una gran empresa aunque eso significara aceptar una mayor inseguridad, pero al menos quedaba la nómina reflejando el salario y los beneficios sociales añadidos. Hoy con tanto ERE y tanta regulación laboral, muchos vamos siendo los que vemos a nuestros hijos y su futuro vinculado al emprendimiento y el autoempleo. Toda una carrera de obstáculos, riesgo e incertidumbres.

Van a ser con suerte miembros de esa legión de héroes silenciosos que tendrán la enorme satisfacción de tratar de alcanzar su sueño y no contribuir a hacer posible el ajeno, pero el precio que van a tener que pagar es muy alto si las circunstancias y la voluntad de nuestros dirigentes no cambia. Y por cierto, creo que no tiene mucha pinta de hacerlo, la verdad sea dicha.

Así es que mi reconocimiento más efusivo y sincero a todo aquel que a costa de su paciencia e incluso de su salud es capaz de aportar valor añadido a la sociedad en forma de creatividad, innovación y generación de empleo para aquellos que no pueden, o no son capaces por las circunstancias que sean, o no quieren, o no desean, embarcarse en una aventura tan incierta donde la tormenta perfecta de la burocracia y la falta de estímulo en forma de ayudas hacen zozobrar a la nave más preparada, ilusionada y apasionada.